Para muchos la llegada de la navidad tiene una mezcla de rito, costumbre y tradición aunque, según pasa el tiempo, las tradiciones varían de acuerdo al momento. Antes felicitábamos las fiestas con tarjetas, que iban evolucionando según cumplíamos años y casi siempre se relacionaban con causas solidarias. Recuerdo que en mi infancia lo habitual es que fueran de motivos religiosos... los típicos pastorcillos en el portal que fueron adquiriendo aspecto modernista con el paso de los años, incluso cubistas si el remitente era el más progre del momento. Nos pasábamos casi un mes antes escribiendo de nuestro puño y letra a nuestros seres queridos. Después los 'chrismas' venían ya elaborados de imprenta, con lo cual solo teníamos que escribir unas cuantas palabras y firmar, y ahora lo nuevo son los mensajes telefónicos. Este años yo he recibido más que nunca y los ha habido de dos tipos: los que reivindicaban el laicismo y los que, por el contrario, apelaban al sentido religioso de las fiestas y nuestros orígenes culturales. Incluso he recibido uno que decía "Feliz Navidad, Feliz Ramadán, Feliz Yom Kippur" y añadía "esto del laicismo es un rollo para mandar mensajes. Besos".
Me ha sorprendido la intencionalidad política de los SMS y sobre todo saber lo previsibles que somos casi todos. Solo necesitaba ver el tipo de mensaje para averiguar, casi con toda certeza, la ideología política de su remitente. La cosa no es de extrañar teniendo en cuenta que estos días -propicios para encontrarte con amigos y familiares que solo ves una vez al año- he constatado algo que se huele y se palpa en el ambiente: que nuestra sociedad esta más dividida y enfrentada que nunca en temas fundamentales como el terrorismo y la cuestión territorial y todo ello gracias a la irresponsabilidad de los dos grandes partidos que han hecho de la confrontación un tema prioritario en el desarrollo de su programa electoral.
Si el año pasado la polémica sobre "la guerra del cava" se convirtió en la estrella de las tertulias de amiguetes, este año ha sido el tema de ETA el que se ha llevado la palma y las posturas no pueden ser mas opuestas y se dividen en dos: los que opinan que el gobierno se está rindiendo, y por lo tanto siendo desleal a sus votantes, y los que piensan por el contrario que los desleales están en las filas del PP que irresponsablemente no esta dejando a Zapatero cumplir con su obligación.
Sea como fuere el único punto en común de todas estas charlas es que unos y otros deseaban el consenso de los dos grandes partidos y la critica también común es que nuestros políticos se han despegado de las preocupaciones reales de sus votantes enfrascados, como están, en sus peleas partidistas. Por eso me gustó ver que el Rey, en su discurso navideño, hizo continuos llamamientos al consenso y a recuperar el espíritu de la Transición que tantos logros ha traído para España. Lo curioso es que la llamada al "sosiego" de Don Juan Carlos, tan alabada por ambos partidos, haya servido para que cada uno se lleve el agua a su molino y se tiren de nuevo los trastos a la cabeza viendo la paja en el ojo ajeno y negándose a admitir la viga en el propio. ¡País que país!