Sorprendidos se quedaron periodistas, diputados, bedeles y demás gentes que componen el microcosmos en el Congreso de los Diputados cuando vieron aparecer nada menos que al muy carismático Julio Anguita. ¿Qué hacía por allí el ex coordinador general de Izquierda Unida y líder del movimiento a favor de la Tercera República? Pues muy sencillo: arreglaba sus papeles para la jubilación, que ya se sabe que el haber sido diputado causa estado. Las gentes que por allí lo vieron insistían en el buen aspecto, saludable, que presentaba el indómito Don Julio. Eso sí, no quiso hacer declaraciones políticas, fiel a sus principios.