El Papa, conciliador en Turquía

Benedicto XVI rezó sólo un minuto en la Mezquita Azul de Estambul

El Pontífice califica de "escándalo para el mundo" la división entre católicos y ortodoxos
30-11-2006 - Diariocrítico/Agencias
Enviar a amigo imprimir archivo opina

Benedicto XVI rezó sólo un minuto en la Mezquita Azul de Estambul

Benedicto XVI cumplió en la tarde de este jueves y sin incidentes la etapa más polémica de su visita a Turquía: el rezo en la Mezquita Azul de Estambul, donde sin calzado pero con calecetines estuvo durante un minuto orando. Antes, por la mañana, había tenido unas duras palabras respecto a la divisón entre cristianos de Oriente y Occidente, "un escándalo para el mundo". 

  

Benedicto XVI se convirtió este jueves en el segundo Papa que entra en una mezquita, después de que su antecesor Juan Pablo II  lo hiciera en Damasco en 2001. Una vez dentro, y ajeno a la polémica, rezó durante aproximadamente un minuto.

El Pontífice ingresó en la Mezquita de Sultanhamet, conocida popularmente como "Mezquita Azul", hacia las 17:45 --hora local-- (una hora menos en la España peninsular). Su Santidad llegó al monumento a pie desde el Museo de Santa Sofía, que acaba de visitar por espacio de media hora.

A las puertas de la mezquita, los acompañantes del Papa le descalzaron y paseó por su interior en calcetines. Después de escuchar las indicaciones que le iban dando sobre cómo se efectúa la oración musulmana de los viernes, Benedicto XVI rezó durante un minuto mano sobre mano.

Antes, el Papa había tenido palabras contundentes a la vez que conciliadoras en la visita a Turquía, que está siendo todo una aventura. Tras apoyar a este país para que entre en la UE -antes no lo hacía-, ahora dice que la división entre las iglesias católica y ortodoxa es un "escándalo para el mundo".

Benedicto XVI calificó como un "escándalo para el mundo" y un "obstáculo para la proclamación del Evangelio" la división entre los cristianos de Oriente y de Occidente. Al respecto, recordó las palabras de Jesús a los apóstoles antes de morir: "Que todos sean uno para que el mundo crea".

   El Pontífice reconoció además que la Iglesia sólo es "creíble" a través de la "comunión fraterna entre los cristianos". "Cualquiera que eche una mirada realista al mundo cristiano de hoy descubrirá la urgencia de este testimonio", abundó Su Santidad al término de la "Divina Liturgia" celebrada esta mañana en la Iglesia Patriarcal de San Jorge (Estambul) y que estuvo presidida por el Patriarca Ecuménico Bartolomeo I.

   Por otra parte, adelantó también que "recientemente" se ha retomado el "diálogo teológico" con la Iglesia Ortodoxa, que considera la causa del Gran Cisma en 1054 entre Oriente y Occidente "el tema del servicio universal de Pedro y de sus sucesores que dio origen desafortunadamente a nuestras diferencia de opinión".

Superar obstáculos

   "La Iglesia Católica está dispuesta a hacer todo lo posible para superar los obstáculos y buscar los medios eficaces para la comunión", señaló el Papa, que recordó cómo en la vigilia del Concilio Vaticano II (el 7 de diciembre de 1965) la Iglesia Católica rectificó la "trágica excomunión" contra los patriarcas orientales depositada en la entonces Catedral de Santa Sofía en 1054.

   Asimismo, aludió a las figuras de los apóstoles Pedro y su hermano Andrés, cuya fiesta se celebra este jueves. "Estamos en grado de experimentar una vez más la comunión y la llamada de los dos hermanos Simón Pedro y Andrés, en el encuentro entre el sucesor de Pedro y su Hermano en el ministerio episcopal", anotó.

   El Pontífice no hizo ninguna mención directa al Islam durante su discurso e instó a "todos" los líderes mundiales a respetar la libertad de religión como un "derecho humano fundamental".

   El encuentro entre el líder de los ortodoxos de todo el mundo y Su Santidad ha estado cargado de simbolismo. El primero le ha regalado un Evangelio en el que va inscrito el mensaje "Sois imitadores de Cristo", mientras que el Papa le ha obsequiado con un cáliz y una patena "en signo de la unidad en el sacrificio de Cristo".

 Benedicto XVI participó en la celebración ecuménica más significativa para la Iglesia ortodoxa. La celebración ecuménica llamada "Divina Liturgia", original de la tradición bizantina, está reconocida tanto por los ortodoxos como por los católicos y aún se utiliza en Grecia, en Oriente Próximo, el este de Europa y el sur de Italia. La característica de esta oración es la orientación del sacerdote y los fieles hacia Oriente, el lugar por donde vendrá Cristo en el último día, según la tradición cristiana.

 Después de la "Divina Liturgia" y del discurso de ambos líderes, el Papa y el Patriarca Ecuménico emitieron una declaración conjunta que debe representar un paso más en el camino del ecumenismo. La excelente sintonía entre Benedicto XVI y Bartolomeo I ya se puso de manifiesto ayer, cuando el líder ortodoxo fue a recibir a Su Santidad al aeropuerto internacional de Ataturk (Estambul) y éste le respondió indicando que existe un "amor recíproco" entre las dos iglesias.

  • Compartir esta noticia
  • delicious
  • digg
  • fresqui
  • meneame
  • technorati