Estos de Batasuna con tal de estar todo el día en el “candelabro” como diría Sofía Mazagatos son capaces de cualquier cosa. De decir una y lo contrario sin apenas inmutarse.
El pasado lunes 27, Joseba Álvarez nos dijo que el modelo quebecois debía ser el ejemplo para Euzkadi. Álvarez realizó estas declaraciones al testificar ante el Tribunal Especial de lo Criminal de París, donde había sido citado por la defensa de catorce presuntos miembros de ETA, entre ellos dos supuestos ex jefes de logística de la organización, que son juzgados por esta corte desde hace diez días. Y es que ya se sabe. Ellos predican la paz y la no violencia pero al parecer el mundo les tiene manía.
“El conflicto vasco es el último conflicto político con dimensión armada que queda por resolver en Europea. Hay que resolverlo entre todos” subrayó el miembro de la Mesa nacional de Batasuna.
Para Álvarez, que fue despedido con aplausos por parte de los acusados, esa solución pasa en primer momento “por el derecho a de los vascos a decidir, pero no sobre su independencia, sino a decidir sobre su futuro”.
“Esto es lo que pasó en Québec”, afirmó Álvarez al insistir en que su formación “ahora no habla de independencia, eso se verá después”. “Cuando nos den el derecho a decidir sobre nuestro futuro, no habrá lugar para la lucha ramada”, concluyó. Y se quedó tan fresco ante tan bello discurso moral
Yo creo que este hombre no se entera y anda mal de ética. Si todo fuera eso, el asunto estaría resuelto. El problema es que ETA, esto lo quiere hacer sin contar con la voluntad popular, imponiendo su modelo no solo en la territorialidad de Euzkadi sino tratar de lograr una Cuba en el cantábrico, socialista, reunificada y euskaldun pero hecho todo a la fuerza.
De hecho, Álvarez lo reconoce. La lucha armada eso es lo que busca. Y lo dice.
Frente a ello lo que está logrando Québec es tan solo que se le reconozca que son una nación dentro del estado canadiense. Algo más que lo logrado por Catalunya en el preámbulo de su estatuto.
De hecho los de Batasuna ya nos sorprendieron cuando montaron aquel jolgorio en Estrasburgo en relación a aquella moción cuya lectura nos dice que es lo más light que he leído en años.
De todos modos conviene saber la verdad de lo que se está discutiendo en Canadá en relación a Québec.
El Parlamento de Ottawa aprobó el lunes la moción que reconoce a la provincia francófona de Québec como «nación dentro de Canadá». La propuesta, que contó con el apoyo de todos los grupos de la Cámara, no es más que una declaración simbólica y no implica reforma administrativa o constitucional alguna.
La votación de este lunes puso fin a una semana cargada de sorprendentes maniobras políticas. El primer ministro, el conservador Stephen Harper, anunció el pasado miércoles su moción para contrarrestar la propuesta del Bloque Quebequés, que hablaba de nación sin mencionar a Canadá
El viernes, el líder independentista, Gilíes Duceppe, anunció que su partido había decidido apoyar la definición de Harper de «una nación dentro de Canadá». Duceppe declaró que «lo importante es que se reconozca el hecho de que Québec ya existe como nación, y nadie podrá negar eso más». Para el líder de esta agrupación, la propuesta que se aprobó el lunes es «una victoria» para los independentistas, que han anunciado que convocarán un referéndum si ganan las elecciones provinciales de 2008. En tal caso, sería la tercera consulta sobre este tema, tras la victoria del “no” a la independencia en 1980 y 1995.
El lunes no estuvo exento de polémicas. Michael Chong, ministro de Asuntos Intergubernamentales, presentó su dimisión como protesta ante lo que considera una iniciativa en contra de la unidad del país. Chong, cuyos padres son de origen chino, ha abogado en los últimos años a favor de que las minorías étnicas sean simplemente consideradas como «canadienses", para que prime así una identidad cívica en lugar de una racial. Según explicó en rueda de prensa, la idea de Québec como «nación entre naciones» choca frontalmente con su ideario de una Canadá multicultural pero no fragmentada étnicamente.
El tira y afloja entre Harper y Duceppe alcanzó también al Partido Liberal, ahora en la oposición, que el próximo sábado elegirá a su nuevo líder. Gerard Kennedy, uno de los candidatos, anunció su rechazo a una moción que, en su opinión, pone en riesgo la unidad de Canadá. Kennedy se distancia así de la posición oficial mantenida por el resto de candidatos, que han decidido apoyar al jefe de Gobierno conservador por considerarlo un asunto de Estado.
Entre los candidatos liberales, el ex profesor de Harvard Michael Ignatieff es el mejor situado para ganar las primarias del partido. Él mismo anunció a principios de año que Québec debería ser reconocida como nación en virtud de su identidad sociológica y cultural. A cuatro días de las votaciones, Kennedy pretende así capitalizar los votos de aquellos miembros del Partido Liberal que consideran que Ignatieff no defiende la unidad del país frente a los independentistas de la provincia francófona.
Por su parte, Harper, opuesto al reconocimiento de Québec como nación antes de llegar al Gobierno en enero, prefiere hablar de los québequeses en lugar de Québec. «Los québequeses son una comunidad con un idioma, una cultura, una historia y una identidad y, de acuerdo a la definición del diccionario, esto constituye una nación en términos culturales y sociológicos», declaró el viernes en una visita a Montreal.
Nada que ver con la violencia. Nada que ver con lo dicho por Álvarez en París. Ojalá por aquí la discusión fuera en ese tono. Sin muertos, sin violencia.
Québec es una Nación sin estado.
Como Euzkadi.