La implicación total de Zapatero en la campaña madrileña se da por hecho. El presidente se volcará con su protegido, Miguel Sebastián, al que no le conocen prácticamente nadie en Madrid –como se ha visto en las primeras encuestas de urgencia-, pero piensa que los ocho meses que quedan para las municipales son suficientes para realizar una campaña mediática similar a la que se realizó con Trinidad Jiménez que permita convertirle en un personaje ‘popular'.
La estrategia de Zapatero se basará en vender ante la ciudadanía lo bien que lo ha hecho su asesor económico gracias a cuya gestión gozamos de una economía saneada, hay menos paro y se invierte más en nuestro país.
Este mensaje no ha caído muy bien en el entorno de Pedro Solbes, vicepresidente primero y ministro de Economía, cuya relación con Sebastián nunca ha sido buena y del que se dice que se encuentra bastante incómodo en el Gabinete de ZP, hasta el punto de que se rumoreó hace meses que había intentado presentar su dimisión al presidente.