Los almuerzos de los candidatos catalanes con el presidente del Barça, Joan Laporta --políticamente "independiente"-- se han convertido en un sainete. Se lo contamos:
Primer acto: desayuno en las Ramblas
Artur Mas, líder de CiU, telefoneaba a Laporta para decirle que, forzado por los actos programados de la campaña electoral, le sería imposible acudir este sábado al palco del Camp Nou, donde jugaba el Barcelona contra el Recreativo (al que ganaría por tres goles a cero). "A ver si algún día podemos juntarnos a tomar un café", vino a decirle el político convergente al presidente culé. "Para luego es tarde”, debió responderle éste. Y dicho y hecho. En pleno centro de Barcelona, en las Ramblas, se juntaron a desayunar, no sin que antes los servicios de prensa de CiU llamasen con mucho misterio y sin dar más detalles, a primera hora de la mañana, a la prensa "para conseguir una foto de gran interés".
Segundo acto: los socialistas, celosos
El portavoz del grupo parlamentario del PSC, Miquel Iceta, se enfadaba y criticaba la "enfermiza obsesión" de dirigente nacionalista por las fotos.
El FC Barcelona aseguró que la foto entre Laporta y Mas no implicaba apoyo político o electoral y, para visibilizarlo, quedó a desayunar también este domingo con el presidenciable del PSC, José Montilla, para conocer sus propuestas electorales de primera mano, en un hotel situado cerca de la sede del PSC, ubicada en la calle Nicaragua de Barcelona.
El encuentro se produjo a instancias del FC Barcelona, que se puso en contacto con el PSC para "ofrecer a su candidato el mismo trato" que al de CiU.
Tercer acto: ERC, 'fuera de juego'