La Liga se normaliza y olé. No porque haya mejorado mucho el juego -aunque sí que se han disfrutado grandes partidos esta jornada 32-, ni los goles –aunque el promedio también aumentó respecto a las anteriores-, sino porque todos los aspirantes, ¡por fin!, parecen dispuestos a ganarla. A echar toda la carne en el asador para hacerse con el título más importante de cada año: la competición de la regularidad. Y, así, acontenció el milagro, que llevaba muchísimas jornadas sin repetirse, de que los tres más firmes candidatos a lucir el trofeo en sus vitrinas, Barcelona (62 puntos), Sevilla (61) y Madrid (60) vencieran en sus respectivos partidos frente a Levante (1-0), Espanyol (3-1) y Athletic (1-4 en San Mamés).
Y para empezar el lío, ahí tenemos ya esta próxima un duelo a muerte en el Bernabéu entre el Real de Capello, que sigue sin jugar bien y cual corresponde a su pléyade de figuras pero ahora vence y cada día más competitivo, y el Sevilla.
Pero aún ambos aún pueden soñar con la salvación. Como lo puede hacer el otro que ocupa puesto que conduce a Segunda, el Celta (30 puntos), al que el efecto Stoichkov parece habérsele pasado ya. Estos tres clubes descenderían ahora mismo, pero en la también emocionante pelea por evitarlo se encuentran también el Levante (30 puntos), el Athletic (32) y el Betis (35). De modo que estas seis últimas jornadas también prometen emociones. La Liga, en definitiva, recupera sus esencias. Y, a falta de espectáculo, al menos habrá pasión hasta el minuto postrero.