El izquierdista Rafael Correa ha jurado su cargo como presidente de Ecuador para un período de cuatro años, gracias a su victoria en la segunda vuelta de las elecciones del pasado 26 de noviembre. En este acto, el nuevo presidente ha prometido una "revolución ciudadana" para devolver la credibilidad a las instituciones y terminar con la "mafia de partidos".
"Ante Dios y ante el pueblo ecuatoriano juro cumplir el mandato que me dio el pueblo ecuatoriano el pasado 26 de noviembre", afirmó el carismático economista de 43 años ante el presidente del Legislativo, Jorge Cevallos, y el jefe de Estado saliente, Alfredo Palacio.
Correa, de traje aunque sin corbata, firmó en la sede del Parlamento su primer decreto, en el que asume el cargo "por mandato de la Constitución y en cumplimiento de la voluntad del pueblo ecuatoriano".
Un día antes, el vencedor de los comicios recibió el Bastón de Mando en una ceremonia indígena en la parroquia de Zumbahua, en el centro andino de Ecuador.
A la investidura asistieron los presidentes de Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Haití, Irán, Nicaragua, Paraguay, Perú, Venezuela y República Árabe Saharaui Democrática (RASD), además de decenas de delegaciones de menor rango de otros países. En representación de España acudió el Príncipe de Asturias, Felipe de Borbón.
En su discurso de investidura, Correa mostró su "más profundo agradecimiento" al Gobierno y al pueblo españoles su "increíble solidaridad" con las familias de Carlos Alonso Palate y Diego Armando Estacio, los dos ecuatorianos fallecidos en el atentado de ETA en el aeropuerto de Barajas.
Pero Correa ha tenido palabras para todos y ha arremetido contra los "burócratas" del Fondo Monetario Internacional (FMI) y del Banco Mundial (BM), ya que para ellos "las políticas que favorecen al capital son técnicas y las políticas que tratan de mejorar la situación de la gente son populistas".
Una nueva era
El triunfo electoral de Correa frente al conservador Álvaro Noboa supone la llegada al poder de las fuerzas izquierdistas que defienden la instauración de una Asamblea Constituyente para reestructurar una Carta Magna que, según aseguran, garantiza el poder a la clase política tradicional que ha destituido a tres presidentes desde 1996.
En una entrevista que publicará el martes el diario francés 'Le Monde', Correa asegura que Latinoamérica vive "un cambio de época" que pone fin a "la larga y triste noche neoliberal" en la región.
El nuevo jefe de Estado ecuatoriano promete asimismo una "revolución ciudadana" para devolver la credibilidad a las instituciones y terminar con la "mafia de partidos", de los que se pregunta si son "absolutamente indispensables para la democracia del siglo XXI".
"No cederé jamás ante los políticos preocupados por defender sus intereses", advierte en la entrevista con el vespertino galo.