Opinion - Enrique Arias-Vega

Chirac puede acabar en la cárcel

29-06-2007 - Enrique Arias-Vega
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Chirac puede acabar en la cárcel

A Jacques Chirac se le ha acabado la inmunidad penal de sus doce años como presidente de Francia. Ahora ya puede responder a los jueces sobre media docena de sumarios por corrupción desde su etapa de alcalde de París.
En otros lugares, como Estados Unidos, los presidentes no gozan de inmunidad durante su mandato. Eso le parece de perlas a la gente rigorista y justiciera, pero resulta un coñazo para la vida institucional, con jefes de Estado más pendientes a veces de eventuales responsabilidades judiciales que de la gobernación del país. Fue el caso de los dos últimos años de la presidencia de Bill Clinton, a cuenta del asunto Lewinsky y, en su día, de Richard Nixon, abocado a dimitir por el escándalo de Watergate.

Ya ven que en ocasiones merece la pena demorar la acción de la justicia, a fin de evitar males mayores. Posponer la acción de la justicia, digo, pero no evitarla, dado que nadie está por encima de la ley. Ya lo dramatizaba hace cuatro siglos el clásico Francisco de Rojas Zorrilla en su obra Del Rey abajo, ninguno, y labrador más honrado, García del Castañar. Mucho antes, también se lo recordaban al Rey los nobles aragoneses al prestarle juramento: “Nos, que somos tanto como vos, y todos juntos más que vos…”

No parece, sin embargo, que la cosa haya avanzado demasiado desde entonces. Aquí han pasado por la trena banqueros, como Mario Conde o Javier de la Rosa, algo impensable hace unas décadas, pero que tenía que acabar sucediendo algún día. En cambio, los políticos continúan eludiendo la cárcel y no porque sean más honrados que los demás. Ya es paradoja, ya, que el único que cumple condena sea el ex alcalde de Pego, Carlos Pascual: ni más ni menos que seis años por un delito ecológico. ¿Quiere decir que aquí nadie se ha llevado un duro desde el lejano asunto Filesa? ¿A qué viene, pues, tanto ruido judicial que no conduce a ninguna parte?

Es que, en cuanto la justicia aprieta las tuercas, los primeros que intentan forzarla son esos políticos que hablan del imperio de la ley. ¿Recuerdan la clamorosa manifestación en Bilbao, con Arzalluz a la cabeza, al ir a declarar José María Atutxa ante el juez?

Pasarán años, pues, antes de que se normalice la responsabilidad penal de nuestros políticos, más allá del legítimo aforamiento del que gozan. Así que no nos hagamos excesivas ilusiones al respecto. ¡Ah!: pero que tampoco se las hagan los franceses con lo de Chirac. Si no, al tiempo.    

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