El parlamento catalán rechazó la proposición de ERC que afirmaba que en caso de que el Tribunal Constitucional declarase ilegales aspectos claves del estatuto catalán se debería plantear un referéndum en el que se preguntase a los ciudadanos de Cataluña si estaban de acuerdo en formar un nuevo estado en el seno de la Unión Europea.
La propuesta republicana tenia un preámbulo perfectamente inasumible por CiU, ya que prácticamente consideraba el acuerdo sobre el Estatuto entre Mas y Zapatero como una traición. Mas afirmó al respecto que el preámbulo era “ponernos el dedo en el ojo”.
Lo que no se ha dicho es que en el seno de CDC se debatió y mucho el apoyar la propuesta de ERC. Dirigentes soberanístas y jóvenes, entre ellos el hijo de Pujol, Oriol Pujol, estaban por aceptar el reto, tragarse el sapo y provocar una crisis en el tripartito, luego ya se vería. Finalmente, Mas y, a distancia, Duran, optaron por la prudencia hasta el límite de retirar su propuesta autodeterminista y dejar el envite en un accidente de recorrido.
El debate había llegado a oídos de los dirigentes socialistas que respiraron tranquilos al ver que todo quedaba en una boutade de ERC.
La iniciativa se vuelve en su contra
La apuesta autodeterminista de ERC, pensada para dejar fuera de juego a sus contrincantes nacionalistas y callarles la boca parece que ha salido mal. Los creadores de opinión en Cataluña, incluso los que se sitúan cerca del ámbito republicano han afeado la conducta del partido.
Las razones de los críticos son muchas, desde considerar que abrir ese debate es extemporáneo y no facilita solucionar el problema del Estatuto hasta los que han considerado que utilizar para jugadas de corto alcance conceptos fundamentales del catalanismo no es rentable y solo favorece a los que están en contra de esas posiciones.
En este sentido recuerdan que el parlamento catalán aprobó en su día dos propuestas autodeterministas y ahora, con más peso de las tendencias soberanístas ha rechazado esta vía.