Otra noche negra del Madrid, y van... Ante el peor Bayern de la historia, el peor Real Madrid de la historia firmó su sentencia europea, su adiós a la LIga de Campeones en octavos de final por tercer año consecutivo. Que unida a la de la Copa del Rey, también rubricada ya, y a su flojísima marcha en la Liga, cuarto y al borde de salir de la 'zona Champions', dibujan un pésimo panorama para el naufragafado proyecto de Ramón Calderón. Pero, con tener su culpa el presidente, la responsabilidad máxima es para Fabio Capello, el entrenador que se contrató porque garantizaba orden (no lo ha habido ni en la caseta ni el los terrenos de juego), disciplina (idem de idem) y "varias visitas a La Cibeles para celebrar los títulos", como coincidieron el propio Calderón y el director deportivo Mijatovic (otro que tal).
Y como el fiasco madridista que interesa a su sufridos seguidores -luego hablan de los del Atlético- es fundamentalmente deportivo, está claro que a Capello le quedan los días contados en la Casa Blanca. Y como el aspecto deportivo es el que se juzga aquí, sólo apuntar que la actual tragedia del Madrid es que incluso cuando sus jugadores se entregan y sudan la camiseta,como ante ese pésimo Bayern o el domingo pasado ante el Getafe, tampoco ganan. Porque su nivel táctico es horroroso, porque su estrategia dinámica y a balón parado también lo es y porque las formas de afrontar los encuentros rehuyen de la grandeza del Madrid y son siempre superdefensivas, todo lo contrario de lo que se exige en el 'teatro del Bernabéu' como lo bautizó Calderón.
El caso es que la Liga de Campeones ha perdido a dos de los tres equipos españoles, precisamente los más laureados y millonarios, los que se suponía que al menos meterían la cabeza en semifinales, Madrid y Barça (último campeón), y se ha quedado con uno sólo: el Valencia. El que menos contaba en principio, pero el que parece más sólido y en el que desde la directiva hasta e banquillo, con un Quique Sánchez Flores con las ideas muy claras, tienen un plan y saben a lo que juegan. O sea, la antítesis del Madrid, que lo único bueno que se trajo de Múnich es que a su míster, que ha acabado con el equipo, también se le ha acabado el crédito.