Hablábamos hace poco de la marejadilla que afecta a ERC en sus listas electorales. La mala mar puede afectar también a un diputado que ha alcanzado notoriedad en Madrid. Se trata de Joan Puig, que ya saben que fue acusado por Pedro J. Ramírez, de “asaltar” su chalé en Mallorca al reivindicar el uso público de una piscina.
Puig, pese a ser portavoz adjunto de los republicanos en el Congreso de los Diputados, tiene mala carta para entrar en los lugares seguros en la demarcación de Barcelona. La alternativa, ir de primero de lista en Gerona también peligra porque, al parecer, las bases de esa provincia prefieren a Francesc Canet, un antiguo diputado que hizo mejor papel que Puig en las municipales.
Canet casi alcanza la alcaldía de Figueres y Puig perdió comba en su intento de lograr la mayoría para gobernar en la población turística de Blanes, ambas de la provincia de Gerona.