No puede extrañar que, en más de una ocasión, se haya podido escuchar el comentario de un ciudadano hastiado que llega a proclamar: "Que se hagan independientes de una vez, que nos costarán mucho menos". Se refieren comentarios de esa naturaleza a las actitudes victimistas y siempre quejosas que muy a menudo han venido manteniendo, y aún mantienen, dirigentes nacionalistas de Euskadi y Cataluña.
Los más recientes de estos dirigentes quejumbrosos son el presidente catalán José Montilla y el presidente de la patronal Fomento del trabajo, Joan Rosell. El primero llegó a Madrid para advertir sobre el pésimo estado de ánimo colectivo que desde hace algunos meses planea sobre Cataluña, según sus propias palabras. Montilla relató el cabreo, el recelo, el escepticismo, el pesimismo, que alimentan un poco de desafección y de alejamiento de la ciudadanía con respeto a la política y a los políticos. Montilla abogaba en su mensaje en Madrid por esforzarse en evitar un alejamiento de Cataluña que podría llegar a ser irreversible. Algunos analistas han advertido que el discurso de Montilla venía a ampliar la brecha entre La Moncloa y el Palau de la Generalitat.
Y en tono de parecida queja y lamentación se acaba de expresar Rosell: critica que Madrid reciba un 38 por 100 más que Cataluña y acusa a "la tecnocracia del Estado" de incitar al agravio al invertir menos en las comarcas catalanas. La patronal catalana llega a amenazar con una huelga fiscal "si persisten las mentiras contra Cataluña". La mentira de que Cataluña recibe un trato de favor. La patronal catalana se declara harta por la falta de inversiones del Estado, y culpa tanto a los gobiernos del PP como a los del PSOE... Algo que está negando cada día la presidenta madrileña Esperanza Aguirre, quien a su vez, reclama mayores apoyos del presupuesto del Estado y denuncia hipotético trato discriminatorio a favor de Cataluña en las inversiones del Estado.
Pues bien, tras el Consejo de Ministro de este jueves, la vicepresidenta De la Vega salía al paso a las quejas catalanas. De la Vega, tras garantizar que el Ejecutivo socialista da respuesta a las expectativas de los catalanes, y que Cataluña ha tenido y tendrá toda la atención y el apoyo del Ejecutivo, replica a Montilla que el Estado no puede hacer más por Cataluña. Es decir, el Gobierno de la Nación considera injusta la crítica del president y la achaca al intento de reforzar su liderazgo.
Coinciden estas consideraciones económicas con dos datos más: primero, que Esperanza Aguirre rebaja el Impuesto de Patrimonio un 40 por 100 y deja el tipo máximo en el 1,5 por 100. Segundo dato: el gasto de las comunidades autónomas en personas e inversiones ya duplica al del Estado. Y sin embargo, las peticiones siguen llegando al Gobierno central. Será por hábito inveterado, antiguo y arraigado.
Comentarios de los lectores
Enviado por: juanan / 05-12-2007 15:53
Cuando empecé a oir el tema del boycott que desde hace años se realiza en Cataluña a productos no Catalanes, viéndolo en fotos de supermercados y comprobándolo por mí mismo, con el famoso: Comprar bien - Producto Catalán - Banderita de Cataluña ...
Empecé a fijarme en todos los productos que compraba y en donde estaba la sede de la empresa (ya se tratase de empresas sólo Españolas, o grandes multinacionales). Me quedé estupefacto. Un 90% de las empresas, cuyos productos yo compraba, tenían su sede en Cataluña (alimentación , textil, farmaceúticas, automóvil, etc.)
¿ Entonces por qué tanto victimismo ?
Alguien pensará que las industrias están allí simplemente por el dinamismo catalán, alguien pensará que es por políticas seguidas durante muchos años por distintos gobiernos (incluida la dictadura) que han favorecido las infraetructuras Catalanas y el establecimiento de ciertos tejidos industriales allí en detrimento de otras zonas. ¿ O alguien piensa que durante la época de Franco las industrias importantes se establecían libremente donde ellas querían ? Ahora mismo las grandes inversiones, la creación de "polos" de desarrollo tecnológico siguen siendo decisiones políticas.
Madrid, decían, era un poblachón manchego y Barcelona la modernidad y apertura. Los políticos y no sólo políticos apostaban a que una vez realizada la descentralización del Estado , la transferencia de competencias y de millones de funcionarios a las Comunidades, Madrid se evaporaría, ya que allí sólo estaban los Ministerios y la política había decidido que a Madrid no le "tocaba" ser jugador en el tema del desarrollo industrial. Con albergar a los políticos y sus cohortes ya tenía bastante. El futuro era más que incierto.
Pero la realidad ha sido muy distinta. Explicación: simple y llanamente mejor gestión de los recursos, menos gasto en ministerios paralelos de asuntos exteriores, en subvenciones a realidades nacionales, etiquetados, hechos diferenciales, creación de consciencias proclives, extrañas ONGs afines al nacionalismo, etc.
La M30 la hemos pagado los Madrileños. Todas las estaciones de metro también, y sino que se enteren de lo que se ha incrementado el IBI desde que está Gallardón y el deficit que ha creado en las cuentas locales. Pero todo esto al menos es gasto tangible y productivo para todos, trabajadores, empresas, desarrollo.
Respecto a la T4 !!! O gran sacrilegio que se haga una terminal nueva en Madrid. No oí voces discrepantes cuando como fruto de los juegos olimpicos, además de todo el resto de cuantiosas inversiones que recibió Barcelona, el aeropuerto del Part fue remozado y supermodernizado más allá de las cutres terminales que tuvo Barajas hasta la apertura de la famosa T4.
HARTO de tanto victimismo, ahora miro lo que compro, y siempre que puedo (a veces es difícil dado el monopolio casi exclusivo de algunos tipos de productos), sigo la recomendación que ví en varios supermercados catalanes, es decir compro bien, es decir compro NO catalán.