
Todo es relativo. Al menos para el alcalde de Santander, Iñigo de la Serna. Si cada día que pasa los santanderinos pagamos más por no tener un Estatuto de Capitalidad, como denuncia el alcalde, éste debería echar las cuentas partiendo de 1999, fecha en la cual el PSOE planteó negociar dicho estatuto, propuesta aceptada por el PRC y rechazada con mofa y befa por el PP.
Para que los conservadores cambien de opinión sobre el régimen de relaciones entre la capital y la Comunidad Autónoma han sido necesarios ocho años y un cambio de signo político en el Gobierno regional.
El PP tiene tan particular interpretación de la relatividad, que, por ejemplo, absuelve al presidente del Consejo de Administración de Mercasantander de toda responsabilidad en el desfalco de casi un millón de euros, pero condena al concejal de Mercados, que por definición de la Ley de Bases de Régimen Local, es poco más que conserje con poderes delegados. Pero el máximo responsable político de Mercasantander fue, durante el periodo en el que se produjeron los hechos que ahora investigan los jueces, Gonzalo Piñeiro, alcalde y militante del PP. Otro dirigente de este partido, Juan José Fernández, era el director general al que se la coló la administrativa infiel.
De la Serna, que no es tonto y no cree que sea buena idea atacar a su antecesor y todavía influyente dirigente del PP, le echa la culpa al edil de Mercados que, además y para facilitar las cosas, era y es militante del PRC. En su afán por salvar los muebles, De la Serna, salpicado por el escándalo al no tomar las decisiones políticas sobre sus antecesores, se enredó en el Pleno celebrado ayer en nuevos falaces argumentos.
Dice el alcalde del PP que la empleada infiel no tenía poderes para pedir créditos, que lo hizo con falsificaciones. Pero Paloma González-Tarrío no está imputada por falsedad en documentos públicos. Y si ese hubiera sido el modus operandi para llevarse la pasta, ¿dónde estaban los controles, el secretario del Consejo, también militante del PP, y el notario que dio el visto bueno a los falsos poderes…?
El alcalde De la Serna también reprochó a los socialistas su petición de documentación sobre Mercasantander, hecho que, afirmó, molesta a Mercasa, organismo dependiente del Gobierno de la Nación. No consta tal malestar que, además, no sería al alcalde del PP al primero que se manifestaría por parte de una administración socialista. Pero si así fuera, y en dicho organismo hubiera alguien enfadado por pedir luz y taquígrafos, lo único que evidencia es que en todos los sitios cuecen habas y en algunos a calderadas.
Más bien parece un intento más de De la Serna por intentar que la mierda generada por su partido en Mercasantander acabe manchando a todo el mundo. Y ya va siendo hora que la oposición sea firme en exigir responsabilidades políticas por lo acaecido. Y dado que Piñeiro ni puede ni está a mano para asumirlas, lo tendrá que hacer De la Serna. Bien cesando a Fernández como gerente de Merca o asumiendo que al no hacerlo estarán justificadas las acusaciones de complicidad contra su persona por unos hechos que han supuestos la perdida de casi un millón de euros para las arcas municipales y el descrédito para la empresa comercializadora.