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Cantabria
OPINIÓN/Víctor Gijón

La agenda del PP para perder las elecciones

29-10-2007 - Diariocrítico/Agencias
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La agenda del PP para perder las elecciones

Equivocarse al escoger la agenda política puede hacer perder las elecciones. También se vería afectado el resultado electoral si, ignorando datos objetivos y percepciones del votante, se intenta presentar como negro lo que es gris y en muchos caso blanco del todo. El PP de Cantabria perdió toda oportunidad de recuperar el Gobierno regional cuando apostó por el monotema de Cantabria va mal con Revilla y el PSOE. El PP de España ha trufado su agenda política de obsesiones y está desbordada de ideología casposa. Y ello le puede llevar a perder las elecciones de marzo próximo. Porque los españoles no están por la labor de aceptar comos gato lo que es evidente que es liebre.

Que el PP de Cantabria y de España ha equivocado la agenda política e intenta acomodar la realidad a sus apriorísticas predicciones, sin importarle que para conseguirlo tenga que utilizar el martillo pilón, es cada día que pasa más evidente para todos. Pero por si acaso alguien piensa que peco de partidismo, vean lo que ha escrito recientemente Carlos Mendo, un periodista nada sospecho de izquierdismo, ex director de Comunicación de AP cuando la presidía Fraga, y articulista y comentarista en distintos medios, sin ocultar nunca su condición de persona de derechas. El artículo de Mendo, publicado en El País del pasado viernes, está dedicado a analizar las perspectivas electorales del Partido Republicano de Estados Unidos después de George W. Bush, aunque parece escrito en clave y como mensaje a los conservadores españoles. Mendo explica cómo se pueden perder las elecciones, en su comentario las norteamericanas, pero les invito a comprobar si los argumentos les suenan a conocidos.

Se pregunta Mendo qué sentido tiene, y no lo entiende en su perspectiva positiva sino todo lo contrario, incorporar a la agenda política, como ha hecho el Partido Republicano, “temas religiosos y sociales, que, aunque compartidos por una gran mayoría de votantes republicanos, siempre se habían considerado como parte de las creencias individuales y no parte de un programa político”. ¿A que temas religiosos y sociales se refiere el articulista? Pues el matrimonio entre homosexuales, Dios o el aborto. Añadan la bandera, el himno y la revisión en positivo de la guerra civil y ¿de dónde hablamos?

Igualmente parece que el argumento es valido no sólo en Estados Unidos sino también en España cuando Mendo echa en falta un candidato republicano --¿tal vez también está viendo la carencia en el aspirante español a la presidencia, Mariano Rajoy--, “que sea lo suficientemente trasversal (…), no sólo para afianzar los votos propios, sino para atraer votantes del bando contrario”. ¿Es quizás por haber llegado a la misma conclusión --el poco recorrido electoral que tiene sólo con los votos cautivos-- que Rajoy pidió este sábado en Valencia el voto de la izquierda defraudada por Zapatero? Posiblemente.

Mendo concluye el artículo con algunas recomendaciones para los republicanos, compartidas con el semanario británico The Economist,, que bien pudieran tener también como destinatario al PP. “(…) que se ocupen más de impuestos, sanidad y comercio, en lugar de Dios, homosexuales y armas”. Que intenten [los republicanos, pero también los populares] “prestar más atención a la Calle Mayor y no a la Calle de la Iglesia”. La referencia a ‘Calle Mayor’ está tomada prestada de la novela Main Street, del premio Nobel americano Sinclair Lewis, en la que detallaba la vida del americano medio en torno a la calle mayor de su localidad.

Hasta aquí las reflexiones tomadas prestadas del periodista conservador. Si no fuera porque Mendo es sin duda uno de los periodistas españoles que conoce mejor la política de Estados Unidos no habría manera de desmentir que su mente estaba más por estos lares que a la otra orilla del Atlántico cuando escribió el articulo. Más allá de los temas concretos que aquí o allá dominan el debate, lo cierto es que el PP lleva desde que perdiera las elecciones, el 14-M de 2004, huyendo de la realidad y debatiendo asuntos totalmente alejados de los intereses del conjunto de la ciudadanía. En unos casos Rajoy y el PP parecen estar presos de los errores cometidos en el pasado, como la guerra de Irak o los atentados del 11-M. En otros, se reabren debates superados o directamente artificiales: bandera, himno, la unidad de España, el franquismo…

En Cantabria hemos visto como la agenda nacional hacía estragos en la agenda regional del PP. Habrá más de lo mismo en las próximas semanas. Pero nada podrá hacer olvidar que las cosas que interesan, en aquello que de verdad afecta a la vida de los ciudadanos, las cosas van razonablemente bien, cuando no estupendamente como en las cifras del paro, las más bajas de la historia, según confirmaba la Encuesta de Población Activa (EPA) esta semana. Con las infraestructuras principales en marcha y a buen ritmo y con pleno empleo técnico, los cántabros no tienen razón alguna para la desesperanza. Por eso el canto a caos del PP suena tan disonante y desafortunado.

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