Opinion - Emilio Martínez

Cumplió Lorenzo y también ¡la Selección!

15-10-2007 - Emilio Martínez
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Cumplió Lorenzo y también ¡la Selección!

Que el cada día mejor piloto motociclista Jorge Lorenzo, llamado a muchas grandes gestas más, cumpliera este fin de semana en Australia las expectativas y se apuntase una nueva victoria en ‘su’ categoría de 250 no es casi noticia. Porque, según los manuales básicos del periodismo, noticia es lo novedoso, lo que no ocurre habitualmente. Por ejemplo, que la Selección futbolera gane con cierto desahogo y peleando uno de sus partidos claves. Cual aconteció horas antes y a miles de kilómetros de las antípodas con los pupilos de Luis Aragonés, que caminaba sobre el alambre de su destitución, en tierras danesas.

Porque si buen es cierto que Lorenzo, y muchos de sus colegas, que ahí están los Álvaro Bautista –segundo en la carrera tras el mallorquínl-, Joan Olivé –también segundo en 125-, Héctor Faubel –tercero y a un punto del líder del mundial, Talmacsi-,  Dani Pedrosa -cuarto en la categoría reina de GP-, nos ofrecen continuas alegrías y campeonatos del mundo, no estamos acostumbrados a que acontezca lo mismo con la Selección. No es habitual que sus chicos, tantas veces acusados con razón, de mercenarios, de no sentir los colores, de no sudar la camiseta, de no pelear en el campo como cuando defienden la de sus respectivos clubes, cascabeleen algo para festonear.

Porque si bien es cierto que en motociclismo somos históricamente una gloriosa máquina productora de títulos y entorchados, con dos más que pueden caer las próximas carreras, el de Lorenzo –al que le basta ser undécimo- y el de Faubel –en su más complicada competencia con Talmacsi-, no estamos acostumbrados a que acontezca con un equipo nacional futbolero históricamente una bochornosa máquina productora de decepciones. Pero a veces ocurren milagros laicos, como en el Estadio de Aarhus, y nos regalan un gramo de ilusión, tampoco más. Porque se han limitado a estar a la altura de su obligación de vencer a un conjunto inferior y casi asegurarse estar en la fase final del Europeo, tras varios petardos en un grupo muy fácil y en el que no deberían haber tenido tantos problemas.

Porque España le echó casta y profesionalidad, pero buen juego sólo a ratos, y de nuevo, como le pasa al Madrid se colgó de ‘San Casillas’, además de los ‘periquitos’ Tamudo –el Raúl imprescindible a diferencia del apellidado González, que también siempre cumple y golea- y Riera, y de cierta dosis de fortuna para anotarse los tres puntos. Mas no es el momento de ahondar en los muchos problemas del equipo –o de la Federación con el imputado presidente Villar por injustificados gastos-. Para una vez que, por fas o por nefás, nos ofrecen una alegría, no vamos a chafarla. Disfrutémosla por unos días y olé.

 

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