Opinion - Julia Navarro

La otra Cataluña

25-10-2007 - Julia Navarro
Enviar a amigo imprimir archivo opina

La otra Cataluña

   Siempre que viajo a Cataluña me asombro de encontrarme una realidad bien distinta de la que protagonizan sus políticos. Me explico, escuchando a Carod-Rovira, o al propio Montilla, una pensaría que llega a una comunidad airada, y sobre todo frustrada por ser una parte de España. La realidad es bien distinta, la gente, los ciudadanos de a pie derrochan amabilidad y sentido común, conservan el famoso 'seny' que tanto hemos alabado y que es una característica netamente catalana, y lo más importante: la mayoría parece perfectamente cómoda en la España actual.

   Por eso cuando viajo a Cataluña entiendo por qué los ciudadanos vienen dando la espalda a sus políticos en las últimas convocatorias a las urnas. Lo hicieron a la hora de votar el polémico Estatuto, y posteriormente en las elecciones autonómicas. La realidad es que los catalanes no demostraron ningún entusiasmo por el nuevo techo estatutario, y casi sale por los pelos, sin olvidar la altísima y preocupante abstención. Pero es que después, cuando de nuevo fueron a las urnas para elegir a sus representantes en el Parlamento autonómico, el fantasma de la abstención se volvió a pasear entre las urnas, amen de que los partidos recibieron un buen tirón de orejas del electorado.

   A mí me parece que en los últimos años los políticos catalanes han desarrollado una política pequeña, paleta, encaminada a mirarse el ombligo en vez de mirar hacia el resto de España, y a la vez del mundo. Están tan preocupados por la cuestión identitaria, de la que la mayoría de los catalanes pasa, que se han olvidado de arreglar los problemas cotidianos de la gente.

   Esa otra Cataluña que no es la oficial, sufre con paciencia el desastre de la gestión del tripartito comandado por José Montilla, al que añaden el desastre de la gestión de la ministra de Fomento Magdalena Álvarez. Parece difícil que el presidente Zapatero se dé por enterado del descontento general de los ciudadanos y, a estas alturas decida cesar a la titular de Fomento, pero la realidad es que Magdalena Álvarez se ha estrellado como ministra.

   Y resulta paradójico que una ciudad como Barcelona, que era la puerta con Europa, la ciudad que mejor representaba la modernidad, éste sufriendo problemas, por mala gestión, que son de país y ciudad tercermundista. La verdad es que existe otra Cataluña que no es la que aparece en los titulares de los periódicos que acaparan sus representantes políticos. Y siento decirlo, pero en mi opinión los actuales dirigentes políticos catalanes, con alguna excepción, como Duran i Lleida, no están a la altura de la sociedad catalana. A los hechos me remito.

  • Compartir esta noticia
  • delicious
  • digg
  • fresqui
  • meneame
  • technorati
Comentarios de los lectores
Enviado por: Tomás Rodaja / 26-10-2007 0:08
Me alegra ver que no soy yo solo el que piensa que Cataluña no es lo que sus políticos se empeñan en hacernos ver, y creo que lo mismo se podría hacer extensivo al resto de España.
Enviado por: Bardenario / 25-10-2007 20:10
Coincido con la manifestación "existe otra Cataluña", pero no es menos evidente que Cataluña, y especialmente los habitantes de Barcelona, suelen ser muy activos en sus manifestaciones cuando entienden que algo les perjudica, y si esos ciudadanos no se movilizan cuando sus políticos les perjudican, significa un consentimiento tácito. No es suficiene con abstenerse en las votaciones, que simplemente significa "no mojarse", sino que es preciso lo contrario, declararse activamente, en pro o en contra de na situación que puede resultar odiosa.