Enviado por: Ciudadana / 29-09-2007 9:40
Menos alarmismo. Ni una mosca hace verano, como diceel refrá, ni un centenar de familias que se oponen a la asginatura de Educación Cívia, la van a ilegalizar.
¿Por qué la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza -FERE- acepta imartir la ley en sus centros? ¿Cuántos Centros privados hay fuera de la FERE? No conozco ninguno aparte de los del Opus y los de los Legionarios. Si estos prfeieren eadoctrinar a sus alumnos en sus códicos morales, allá ellos y los padres que envian a ellos sus alumnos.
Enviado por: oligoqueto / 28-09-2007 20:03
Seré yo, pero me dá la sensación de que Juan no ha entendido a Abraham...
O eso o prefiere hacerse el tonto para dejar en ridículo a Abraham comparando cosas que son, gracias a dios, incomparables.
Quizás algo de eso está pasando ahora, que se crítica "Educación por la ciudadania" como si fuese algo maligno, sacando para ello de contexto su verdadera función.
En mi humilde opinión, más nos valdría que se impartiese la asignatura ampliada en contenido y tiempo, pero más vale poco que nada.
Pero en fin, dejemos que el tiempo dé y quite razones, y analicemos después todos los resultados sin miedo a reconocer errores. Por ahora, mejor esperar...
Enviado por: juan / 28-09-2007 17:03
Están tan contentos porque es el sustitutivo de la Formación del Espíritu Nacional, ¿quién nos lo iba a decir después de tantos años echando pestes que estos sociatas nos lo iban a volver a poner?
Enviado por: ABRAHAM MENDEZ RAMOS / 28-09-2007 3:34
CARTAS Y ARTICULOS AL DIRECTOR
EDUCACIÓN CIUDADANA:
=========================
Estudié en dos colegios de sacerdotes (Escolapios y Claretianos) y la cultura y educación recibidas rezumaba religiosidad por todos los lados, al menos en Bachillerato que se obligaba a oír misa cada día, yo estudié Comercio y solo era una vez a la semana. Los libros de catecismo y del espíritu nacional eran santo y seña y debías saberlos recitar de memoria, el resto también claro. Quiero aclarar que los curas me enseñaron buenas formas, corrección, formación física y urbanidad, no tengo queja. La educación recibida debió ser la correcta de épocas dictatoriales, no creo tener “asignaturas pendientes”, pero seguro que en mi psiquis algo raro hay.
Desde hace años nos quejamos que nuestros jóvenes no han crecido como nosotros deseábamos. Es posible que desde los años 60 la evolución de la vida haya sido tan vertiginosa, que no hayamos podido dedicarnos tanto a nuestros hijos, hemos intentando crearnos un futuro y en ello hemos empleado todo nuestro esfuerzo. Pero la educación y formación que les dábamos era la que nosotros recibimos de nuestros maestros y de nuestros padres. Unos valores que transmitimos de generación en generación, adecuada a los tiempos, unos valores humanísticos que el ser humano implanta a los niños y que no deben dejarlo jamás. Hoy en día con la mezcla de alumnos en los colegios de diversos países, de religiones diferentes y de culturas ajenas a nosotros se deben adecuar las temáticas, para ser justos con todos. Hay asuntos que no deben mezclarse como es la religión, un tema tan personal e íntimo que no debe ponerse como una asignatura obligatoria. Dios jamás nos perdonaría que obligáramos a alguien a creer o seguir lo que no ve. Hay quien mata por imponer sus creencias, la religión católica no, eso sí lo aprendí: ¡no matarás! ¡no mentirás! ¡no levantarás falso testimonio!, etcétera.
El nuevo programa que se pretende implantar a los alumnos, yo lo encuentro correcto. No veo el mal en ninguna asignatura. Se potencia al alumno en las enseñanzas de urbanidad, solidaridad, civismo, tolerancia, generosidad. Aunque yo ampliaría las asignaturas a primeros auxilios, conducción, seguridad, temas caseros como planchar, lavar, reparar electrodomésticos… es lo que se dice saber “planchar un huevo y freír una corbata”.
La Conferencia Episcopal no está de acuerdo con esta asignatura que ya se imparte desde hace años en Europa y aquí estamos retrasados. No sé que intereses partidistas y políticos pueden argumentar. Creo que Dios quiere a ciudadanos éticos, inteligentes y libres, antes que sumisos frente a las dudas de su realidad. Sólo los radicales integristas de cualquier religión, prefieren adorar al becerro de oro y poner bombas, sin pensar que ese supuesto bondadoso ser quiere a su lado gentes buenas, humanistas, personas preocupadas por sus congéneres y su entorno y no beatos fariseos y falsos predicadores que solo se dan golpes de pecho para lograr sus propios egoísmos terrenales y celestiales.
ABRAHAM MÉNDEZ RAMOS-Escritor-www.museodelescritor.blogspot.com