Opinion - Andrés Aberasturi

Mi maldita cabeza

14-09-2007 - Andrés Aberasturi
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Mi maldita cabeza

  Esta columna podría haberse titulado también "la chica del chiringuito" o "mis coj..." o muchas otras lindezas de este tipo con las que nos viene obsequiando la Dirección General de Trafico en sus campañas. Y como ahora resulta que odas esas campañas las firma nada menos que el Gobierno de España, pues la verdad, me acoquino. Una cosa es que no esté muy de acuerdo con tanta promesa social de dentistas gratis, casas para todos, euros por tener hijos y una Ley de dependencia que duerme el suelo de los justos, y otra bien distinta que el Gobierno de España diga que mi pobre cabeza es una maldición.

   Yo todo me lo tomo muy al pie de la letra y solo me he sentido realmente aludido y conturbado en dos ocasiones: cuando el Corte Inglés dijo que yo era su inspiración y ahora con la DGT. Lo de los grandes almacenes me producía una responsabilidad estética: ponía la radio de mañana y decían: "Tú eres la inspiración del Corte Ingles" y me levantaba y me veía en el espejo y tentado estaba de llamar a don Isidoro para que me eximiera de semejante responsabilidad, más que nada por el bien de su negocio.

   Ahora me pongo a ver a ver la tele y unos tipos duros y siempre cabreados me dicen que me ponga el casco o el cinturón "por la chica nueva del chirigüito" o que lo haga "por mis coj..." o para no romperme mi "maldita cabeza". Y luego el acoquine: "Gobierno de España". Y me imagino al Consejo de Ministros discutiendo sobre el chiringuito al que no voy, sobre si mi cabeza es o no maldita y, lo que es mucho peor, sobre mis partes blandas y sensibles. Y si al menos me lo dijeran bien, en buen tono... pero es que encima siempre están enfadados.

   Las campañas de la DGT siempre han sido polémicas, pero nunca se ha demostrado que hayan sido positivas. El problema, pues, no debe estar en la campaña misma, sino antes, en la santa infancia, en las actitud de la autoridad, en la coherencia a la hora de la disuasión, en la seriedad de las leyes, en la señalización de las carreteras, en la pintura del asfalto, en los puntos negros... Pero parece más fácil echar la culpa a mis partes que ponerse a trabajar en serio y revisar de paso ese monopolio extraño de las auto-escuelas que enseñan a aprobar pero no a conducir.

¿De verdad pensará ZP que tengo la cabeza maldita?

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Comentarios de los lectores
Enviado por: Tomás Rodaja / 15-09-2007 1:09
Ni piensa eso ni cualquier otra cosa, y el que piensa por él en este tema supongo que tiene más que claro que los motivos que Ud. apunta son ciertos y que, si según las estadísticas el alcohol está detrás del 20% de los accidentes, hay un 80% que se deben a otras causas, que si la velocidad no está detrás del 100% de los accidentes sino de un porcentaje menor y éste se solapa con el del alcohol, hay una gran cantidad de accidentes que tienen otros motivos, que los agentes de carreteras siempre han tenido un curioso efecto disuasorio pero no han crecido ni de lejos en la misma proporción que el parque automovilístico, que estos, a diferencia de los radares que NO cumplen una función recaudatoria, cobran un sueldo, pueden generar conflictividad, pueden tener bajas laborales, hay que arengarles para que pongan multas y amenazarles con quitarles la productividad si no lo hacen. Pero hacer esas campañas inútiles por lo incomprensibles con el dinero público es más fácil. Por no mencionar los matados (killed) que no muertos que figuraban en los paneles informativos.