
Cuando el diablo se aburre espanta moscas con el rabo. Algo parecido les pasa a los cronistas deportivos de Cantabria, que ante la falta de emociones fuertes --que estemos a un paso de la Champions y en puesto UEFA no parece generarles suficiente adrenalina-- han decidido darle a la manivela de las especulaciones.
Reconozco que no tengo información alguna sobre el futuro deportivo de Marcelino García Toral. Creo, no obstante, que el entrenador racinguista es muy libre de buscar acomodo laboral allí donde mejor le traten o mejor le convenga. Lo que ya no me parece tan normal es plantear asuntos que tienen fecha de resolución --el 20 de mayo, según acuerdo del presidente del Racing, Francisco Pernía, y el propio Marcelino-- coincidiendo en el tiempo con el momento en que el equipo se juega lo que se juega. Distraernos en debates estériles puede interesar a los rivales pero no parece asunto que tenga que ver con nosotros.
Si los periodistas deportivos tuvieran la curiosidad de leer la prensa deportiva, no solo mirar los ‘santos’, se darían cuenta de que, a pesar de la temporada ramplona del Real Madrid, ni Marca ni As, los deportivos de la capital, le han buscado los bajos al equipo blanco. Los mismo podemos decir de Sport o Mundo Deportivo con respecto al Barça. Pero aqui somos distintos.
Recuerdo que al inicio de la temporada hubo émulos de Rappel y la Bruja Lola que en sus crónicas, escritas y radiadas, sentenciaron el futuro del Racing antes de la primera jornada. Equipo de retales sin presente ni futuro, se llegó a decir. Hoy es el día en que no he escuchado rectificación algunas de aquellas agoreras predicciones. Cronistas deportivos que muestran, además, un complejo de inferioridad evidente. Vean si no en qué términos comentan la posible marcha de Marcelino a otro club en la próxima temporada.
Dicen que el excelente entrenador asturiano irá a uno de los ‘grandes’. Y ¿cuáles son esos ‘grandes’? Sevilla, Zaragoza o Valencia. Pues que me pongan una ración de pequeños. El equipo andaluz está por detrás del Racing y maños y chés se encuentran disputando su liga particular para evitar el descenso de categoría. De ser verdad lo que dicen los periodistas deportivos Marcelino dejaría a un modesto Racing --tal vez jugando la Champions y casi seguro en la UEFA-- para entrenar a uno de los 'grandes'. ¿También si el elegido baja a segunda división? Que alguine me explique ese sin sentido.