Algo tan trascendental como recordar la “casa”, el hábitat, donde vive la especie humana, es lo que nos ofrecen anualmente las Naciones Unidas, por medio de la UNESCO su organismo dedicado a la Ciencia, la Educación, la Cultura y el Desarrollo.
Naciones Unidas comenzaron a preocuparse de la Ecología en 1972. Cuando el Presidente del Club de Roma publicó su libro el Medio Ambiente Humano.Si no se establecen bases científicas acertadas, los procedimientos de ejecución que se lleven a la práctica, arrastraran unos errores que pueden anular o disminuir notablemente, los resultados prácticos que se pretenden alcanzar.
El Principio 25, señala: La paz, el desarrollo y la protección del medio ambiente son interdependientes e inseparables.
Las actividades y presupuestos que los Estados actuales realizan para su Seguridad y Defensa, incrementadas notablemente para hacer frente al Terrorismo Mundial dentro de un mundo internacional inseguro, de real o potencial confrontación armada, les absorbe la mayor parte de sus recursos y posibilidades de todas clases. No pueden dedicarse a proteger el Medio Ambiente y frenar el Cambio Climático adecuadamente, debido a los grandes recursos económicos y de todo tipo, que precisan la creciente investigación y las energías renovables. Las Naciones Unidas han de limitarse en las Cumbres a conseguir pequeñas reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero, muy poco eficaces en el conjunto global. Es imprescindible cambiar la orientación política de enfrentamiento de los Estados y los gastos bélicos.
El Principio 25, hace interdependientes e inseparables “la paz, el desarrollo y la protección del Medio Ambiente. Esto es, que solamente si dedicamos en el futuro todos los anteriores recursos bélicos de los Estados a proteger el Medio Ambiente, frenar el Cambio Climático y defendernos de los Desastres Naturales, podrá la Humanidad lograr resultados globalizados y positivos en estos campos. Y como un gran efecto colateral, de Cooperación Internacional conseguir hacer desaparecer la confrontación armada de la Guerra, ante la existencia de un “enemigo mayor” para nuestra vida en el Planeta.
Los Hombres actuales debemos ser conscientes que mientras la Guerra no se supere, no se podrá proteger adecuadamente al Medio Ambiente, frenar el Cambio Climático, ni estar protegido ante los Desastres Naturales.
La Ecología nos puede llevar a una Paz que los Hombres de los anteriores Milenios, fueron incapaces de lograr. ¡Hay que conseguirlo!
Imposibilidad de disponer de los necesarios recursos para dedicarlos al mismo tiempo a los Retos Ecológicos y a las Guerras.
Considero que Naciones Unidas no ha realizado un planteamiento acertado al querer compaginar la existencia de guerras y la protección del Medio Ambiente y el Desarrollo. Se encuentra con la gran dificultad de la falta de recursos. Mientras no dediquen todas sus energías y capacidades a los Tres Retos que tiene planteados con el Medio Ambiente y Desarrollo; Cambio Climático y Desastres de la Naturaleza, se tendrá que conformar con decisiones como las adoptadas en la Cumbres de Kyoto (1998), de Nairobi (2006) o de Bali (diciembre de 2007): reducir la contaminación atmosférica un 5% o un deseable 25% en 2020. Totalmente insuficientes para evitar el calentamiento del globo y los peligros que conlleva.
En el trabajo que he publicado en los Anales de la Real Academia de Doctores de España (en noviembre 2007) titulado:“Retos del hombre Ecológico del Tercer Milenio”, artículos publicados en La Revista Diplomacia, Siglo XXI, en La Razón y en www.diariocritico.com, figuran los conceptos básicos del libro que tengo en preparación “TEORÍA DE LA ECOLOGÍA CIENTÍFICA, POLÍTICA, SOCIAL Y ECONÓMICA”. Todo un tratado moderno sobre lo que deben conocer los ciudadanos actuales”.Verdaderamente espectacular ha sido el avance en sensibilización y atención mundial, que en el corto periodo de 36 años, (1972 – 2008) han experimentado el Medio Ambiente y el Cambio Climático. Entre los ocho Objetivos de Desarrollo del Tercer Milenio de Naciones Unidas del año 2000, figura el Medio Ambiente como séptimo Objetivo, pero solamente siete años después ocupa un primer lugar de atención y preocupación mundial. Hoy no existe ningún Medio de Comunicación que no dedique diaria o semanalmente atención a temas ecológicos.
El Objetivo 7 tiene una redacción especial: “Garantizar la sostenibilidad del Medio Ambiente”, esto es, proveer los presupuestos económicos para poder llevar a la práctica la investigación I + D + i, las nuevas tecnologías no contaminantes, y disponer de los medios y energías necesarias para sostener el Medio Ambiente. La mayor parte de las dificultades que hoy se encuentran en las Cumbres de Naciones Unidas, para proteger el Medio Ambiente y frenar el Cambio Climático, tienen razones financieras.
Como ocurrió en la “Octava Convención de Naciones Unidas contra la Desertización (COP 8)”, (Madrid, del 03 al 15 de septiembre 2007) con asistencia de 2000 ponentes de 191 países. Su objetivo era poner en acción un Plan Global contra la desertización en los próximos diez años. Se contaba con un presupuesto inicial aceptado por consenso generalizado. Durante los trece días de reuniones se estimó no era suficiente y había de ser aumentado en un 5%. La negativa de Japón, por razones económicas, no permitió aprobar el Plan, con las consecuencias negativas que lleva consigo este aplazamiento de poner en obra los acuerdos adoptaos. ¡Mientras, el desierto avanza!
La Cooperación Internacional es indispensable.
El Doctor Antonio Lamela Académico de Número de la Real Academia de Doctores de España, Premio Rey Jaime I, año 2006, en su libro “Estrategias para la Tierra y el Espacio. Geoísmo y Cosmoísmo (2007)”, ha propuesto la creación de un impuesto de ámbito mundial de Desarrollo Sostenible que contribuya a la prevención del Medio Ambiente en las naciones que se encuentran en desarrollo.
Pero ante la ingente tarea de recursos de toda índole necesarios para afrontar las necesidades que requieren el Medio Ambiente, frenar el Cambio Climático y la Defensa de los Desastres Naturales, es necesario además de una indispensable y total Cooperación Internacional, cambiar la orientación de los recursos mundiales. Los hoy dedicados, directa e indirectamente a la Seguridad y Defensa de los Estados, esto es a la Guerra, deberán utilizarse en cubrir las necesidades que requieren los tres retos de la Naturaleza mencionados, para lo cual será preciso eliminar el conflicto interhumano de la Guerra.
Aplicar a los RETOS del HOMBRE ECOLÓGICO modernas Tecnologías (Investigación Operativa, Teoría del Conflicto, etc.)
Solamente si todos los hombres y mujeres actuales tomamos conciencia de los Retos que la Naturaleza nos ha planteado en este Siglo XXI, podremos asegurar un Mundo mejor a nuestros nietos, biznietos y sucesivas generaciones.
Para tener éxito en el empeño, todas las investigaciones, conocimientos científicos y tecnológicos que hasta el momento hemos ingeniado, deben poder ser utilizados para alcanzar los vitales objetivos propuestos así como los que pueda seguir creando la fértil inteligencia humana. Investigar en Universidades, y centros apropiados, personas individuales, cibernautas, ONGs y todo tipo de Asociaciones, para crear nuevas Teorías que puedan tener aplicación en la investigación e innovación del Hombre (HETM) en relación a los Retos planteados, parecen indispensables.
Utopías realizables
Es mucha la tarea que debemos afrontar con optimismo. Algunos logros importantes ya se han conseguido, como la detención del aumento del agujero de la capa de ozono, recuperación de especies en extinción y zonas de reforestación. Eran Utopías que la inteligencia y la voluntad humana han conseguido convertir en realidad, según el moderno concepto de UTOPÍA: Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que parece irrealizable en el momento de su formulación. La llegada a la Luna fue una utopía hasta 1969. La Humanidad unida tiene una capacidad de adaptación y supervivencia que asombrará a los actuales hombres y mujeres.