Con los coletazos de la “crisis del aceite de girasol” rondando por el Paseo del Prado madrileño, el ministro-investigador Bernat Soria, titular de la Cartera de Sanidad y Consumo, anda dándole vueltas a la noticia de Burger King -que ha diseñado una hamburguesa que cuesta algo más de cien euros por la alta calidad de sus ingredientes- para, en el supuesto de que decidan comercializarla también en España, ver si se adhiere a la iniciativa de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición para que certifique que este menú es una alternativa saludable… Este proyecto que lleva por lema el sugestivo nombre de “Gustino”, ha sido un éxito en algunos países de nuestro entorno –como Italia y Francia- propone a los restaurantes la posibilidad de adherirse voluntariamente a un programa por el que se comprometen a ofrecer alternativas más sanas y menos calóricas en sus menús del día a cambio de un distintivo que le acredita como restaurante saludable..
El problema que tiene el ministro Soria es que, probablemente, esa Agencia dependiente de su Ministerio y que ahora dirige José Ignacio Arranz, con categoría de director general, sufra una transformación con el nuevo organigrama en el que posiblemente desaparezca la presidencia de la misma que ostenta, con categoría de subsecretario, Félix Lobo. Veremos que sucede cuando acabe esta crisis del aceite de girasol, que ha puesto en vilo a toda España con el fantasma del fraude del aceite de colza de la década de los ochenta.
Volviendo a la hamburguesa exótica que se cobra ya en Londres a 106 euros la pieza, esa cadena estadounidense de comida basura no ha especificado cuáles son sus componentes aunque, por el precio, me atrevo a aventurar que la carne picada es de Kobe (ya saben, esas vacas y terneras japonesas a las que dan de beber sake y son objeto de masajes para conseguir esa carne entreverada); los tomates de un huerto superecológico en Irlanda, así como la cebolla y la lechuga. El pan, hecho al instante con la mejor harina de trigo del mundo, de Canadá, con secado natural, y algunas exquisiteces más que, a tenor por el precio, se pagan como si fuera oro puro. La otra cara de la moneda es que la cadena de supermercados estadounidense Wal-Mart está racionando la venta de arroz.
Mientras la decisión de la hamburguesa llega o no, el Ministerio de Sanidad y Consumo experimenta cambios bajo la presión de Miguel Sebastián, titular de la Cartera de Industria, Comercio, Turismo y Energía (porque de momento no hay más cosas que añadir..), que ha utilizado el bisturí para “extirpar” y luego “coser” organismos al recién creado Ministerio de Ciencia e Innovación. Parece que a Bernat Soria se le ha pasado ya el enfado tras conocer que no sería el ministro de Ciencia, después de haber diseñado la estructura y competencias del Ministerio con ayuda de Francisco Vallejo, consejero de Ciencia, Innovación y Empresa en Andalucía.
De momento, mañana toman posesión los nuevos altos cargos de Sanidad y Consumo, designados en el último Consejo de Ministros, a propuesta del ministro Soria. Todos son personas de su máxima confianza y, alguno de ellos, amigo personal. Son estos: Juan Carlos Martínez (jefe de Gabinete), Etelvina Andreu (directora general deConsumo), Ildefonso Fernández (director general de Salud Pública), Alberto Infante (director general de Cohesión) y Pablo Rivero (director general de la Agencia de Calidad).