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Opinion - Rosa Villacastín

Telma Ortiz pone el dedo en la llaga

17-04-2008 - Rosa Villacastín
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Telma Ortiz pone el dedo en la llaga

Nunca como ahora el tema sobre el derecho a la intimidad había suscitado tanta controversia, no sólo en él ámbito mediático, también en el jurídico y entre la opinión pública. Prueba de ello es la polvareda que se ha levantado después de que Telma Ortiz y su compañero sentimental y padre de su única hija, Enrique Martín, presentasen ante un juzgado de Toledo una petición de protección a su intimidad, y un mayor ejercicio de responsabilidad por parte de periodistas y empresarios.

No sé si Telma ha calibrado la repercusión que esta petición iba a tener en los medios de comunicación, imagino que sí, ya que tanto su padre, como la esposa de este y su propia hermana la Princesa de Asturias, son periodistas. Pero quizá está tan agobiada, tan harta de que su vida se vea reflejada en programas de televisión y revistas, que no le ha importando protagonizar una polémica a la que sinceramente no veo una solución ni a corto ni largo plazo. Una polémica que a quién perjudica es a su hermana Letizia

Dicho esto, es importante explicar por qué conceptos como el derecho a la intimidad y el derecho a la información, chocan con tanta frecuencia. Sencillamente porque cualquier periodista sabe que la línea que los separa es tan sumamente frágil, invisible, que con frecuencia todos tendemos a saltárnosla. No por el placer de hacer daño, sino porque frente a la intimidad que reclaman los personajes públicos, está el interés de la gente que desea conocer  detalles íntimos de la vida de determinados personajes.

Ya sé que ni Telma Ortiz ni Enrique Martín han buscado la fama que tienen,  y que les viene dada por ser la hermana de la Princesa de Asturias, futura Reina de España. Lo sé yo, lo sabemos todos. También que el interés desmedido que despierta esta familia entre los periodistas, fue detonante en parte de la muerte de Erika, su otra hermana. Pero me temo que ni siquiera utilizando un argumento de tanto peso, pararan las persecuciones en busca de las fotos de Telma con su hija, con su hermana, o con su compañero. ¿Por qué? Porque por más injusto que parezca, y sin duda lo es, el mercado manda. Y el mercado nos dice que todo lo que de una u otra manera este relacionado con la Familia Real, vende, interesa, se compra.

Claro que ha habido sentencias que impiden que la prensa publique fotos de, por ejemplo, Carolina de Mónaco, cuando va de compras, porque consideran que este es un acto privado. También otras en las que se argumenta que todo lo relacionado con Carolina y su familia es "trascendente".

No pretendo comparar a Carolina con Telma, ni a Telma con Cayetano Martínez de Irujo, pero sí que este es un problema que afecta a mucha gente y que no parece tener fácil solución. De manera que lo que yo le diría a Telma, es que se relaje, que sonría, y que disfrute de su maternidad. No debe de ser tan difícil. El mejor ejemplo, lo tiene en su propia casa, con sus abuelos y su madre. Ellos sí que han sabido adaptarse a las nuevas circunstancias. Enhorabuena.

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Comentarios de los lectores
Enviado por: Maria Jesús / 16-05-2008 17:15
Estoy de acuerdo contigo Rosa, pero espero que a su vez tú lo estés conmigo, en que esa prensa que parece que ahora detesta Telma, fue una de las que se utilizó masiva y machaconamente para "meternos por los ojos" a una futura princesa de Asturias que carecía de los requisitos mínimos imprescindibles; y, en aquel circo mediático, participaron activamente los miembros de esta familia que quería emparentar. Se edulcoró, se censuró, se precipitó únicamente porque en ese momento era conveniente. Es lógico que emparentar con una de las familias mas influyentes de España conlleve beneficios y privilegios, pero lo que no se puede es estar a la maduras solamente. Esta chica si sabia que su vida en España iba a ser tan agobiante por qué no tuvo a su hija en Filipinas; necesitaba una habitación para ella sola?. Creo que esa prensa que ella detesta la ensalzó a ella y a su familia muy por encima de sus méritos y creo que en un principio ella voluntariamente participó en ese juego. Soy de la opinión de que no sale quien no quiere salir; lo que no vale es que "vendas" tanto en sentido figurado como real, y que después pretendas tener un anonimato. No me gustan estas hermanas. No creo que la muerte de la pobre Erika se debiera al acoso de la prensa sino a los problemas psicológicos que la infeliz padecía; espero y deseo que esos problemas no sean una vena de familia.
Enviado por: Tomás Rodaja / 17-04-2008 22:33
Es decir, que el "interés" de unos cotillas desocupados está por encima del derecho de quienes no quieren ser ni personajes ni públicos a que su intimidad sea eso, íntima y suya. ¡Bonita interpretación!. ¿No será más bien el interés que una parte de la profesión periodística tiene por llenar espacios de forma fácil? Quizá si a quien está interesado en esos temas se le pusieran delante otros más profundos cambiara de hábitos y, si realmente tan interesado está en ellos, que busque la información por si mismo.