Opinion - Julia Navarro

Política banal

21-01-2008 - Julia Navarro
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Política banal

La política se ha banalizado hasta extremos preocupantes, y los periodistas tenemos nuestra parte de culpa. Escribo esto después de haber leído los periódicos, escuchado las tertulias y estado atenta a lo que los informativos de la radio y la tele nos contaban sobre la campaña electoral. Bueno, pues, por lo que parece, lo más importante de la campaña es si el alcalde de Madrid, Ruiz Gallardón, sonríe o no a Rajoy, si le aplaude con entusiasmo o moderación, si evita encontrarse con Esperanza Aguirre, etc, etc, etc. Es decir, que se banaliza la política.

Sin duda es importante la crisis que se está viviendo en el PP a cuenta del error, inmenso error, de Mariano Rajoy de no llevar a Ruiz Gallardón en las listas electorales y sobre todo de habérselo dicho el último día y de mala manera. Gallardón representa lo que representa, es decir, el centro y allá Rajoy si prefiere dar un perfil aún más derechista del que tiene él mismo y el PP. Desde luego Mariano Rajoy ha hecho un favor inmenso al PSOE y los socialistas lógicamente lo están aprovechando. Pero de ahí a que todos nos dediquemos a escrutar los gestos y las sonrisas de unos y de otros, pues va un abismo. Es evidente que Gallardón no está para sonrisas, y más evidente aún que no tenga ganas de cruzar palabra con Esperanza Aguirre, que ha hecho lo indecible por acabar con él. Como es igualmente evidente que el alcalde de Madrid ha llegado a un punto en que su situación política es muy complicada dentro de su partido donde le vienen demostrando, por las buenas y por las malas, que les incomoda su talante liberal, su capacidad para entenderse incluso con sus adversarios políticos.

Posiblemente después del 9 de marzo, Ruiz Gallardón decida dejar la política, consciente de que el esfuerzo inútil conduce a la melancolía. Todo dependerá de los resultados, de si gana o pierde Rajoy, y si pierde, por cuánto. A nadie se le escapa que si Rajoy pierde, dentro del PP comenzarán a buscar otro liderazgo, y ahí es donde Ruiz Gallardón, lo mismo que Esperanza Aguirre, veía, legítimamente, su oportunidad. En política nunca hay anda escrito de manera definitiva, por eso habrá que esperar a ver qué sucede el 9 de marzo. Pero eso sí, sorprende que en este país dediquemos tanto esfuerzo a ver si sonríe o no Gallardón y pasemos por alto tantas y tantas cosas importantes como están sucediendo.

Confieso que yo continúo estupefacta porque no pase nada respecto a la afirmación del presidente de Gobierno de que continuó negociando con ETA después del atentado de la T4, y no por la negociación en sí, sino porque públicamente él y y el ministro del Interior aseguraron todo lo contrario. Pero está visto que hemos banalizado la política hasta el extremo de que dedicamos ríos de tinta a comentar algo tan banal como si Gallardón sonríe a Rajoy. Les diré que como ciudadana me importa un pimiento a quién sonría o deje de sonreír el alcalde de Madrid.

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Comentarios de los lectores
Enviado por: C.B.C / 22-01-2008 12:04
Completamente de acuerdo contigo Carmen, 'liberal' no es la palabra adecuada a la política que ejerce Ruiz Gallardón. A mí, como ciudadano desesperanzado en cuanto a política, la parte que más me toca es la de los parquímetros, idea genial si eres un político al que no le importa solucionar BIEN el problema de los aparcamientos, sino recaudar, y recaudar mucho.
Enviado por: Carmen F / 21-01-2008 18:40
Liberalismo, según la RAE: Doctrina política que defiende las libertades y la iniciativa individual, y limita la intervención del Estado y de los poderes públicos en la vida social, económica y cultural. Gallardón ha subido los impuestos ( el aumento del IBI y de la viñeta), lo que resulta muy cercano al socialismo, pero no al liberalismo. La historia de los parquímetros no es un ejemplo de liberalismo; el palacio al que se ha trasladado es un símbolo de poder que un liberal nunca aprobaría, el prohibir que lo saluden los funcionarios, el manejo de la cultura cediendo espacios culturales a quien él decide, ya sean teatros, espacios públicos o el mismo círculo de Bellas Artes cedido a su protector, son políticas antiliberales,el exceso de burocracia que ha propiciado la operación Guateque... ¿No querrán decir los que llaman liberal a Gallardón que es el más cercano al PSOE? ¿no querrán decir que es el que tiene ideas más diferentes a su partido? ¿es mejor parecerse a la izquierda incluso para la derecha? Tal vez esa sea su idea y la de los socialistas que lo defienden, pero no es la opinión de los votantes del PP.