Son las ventajas del Carnaval y de la ironía. El caso es que el alcalde de Madrid, que recibió este miércoles a la Alegre Cofradía del Entierro de la Sardina en el Patio de Cristales de la Plaza de la Villa, aprovechó bien la ocasión.
Porque durante el acto, Alberto Ruiz-Gallardón pronunció un discurso lleno de ironía, donde su ausencia de las listas electorales del PP y su relación con Esperanza Aguirre estuvieron más que presentes. O al menos, eso entendió todo el mundo, aunque, claro, el alcalde no citó a nadie personalmente. No hacía falta.
Esta es la frase más controvertida: "Y ahora, hecha la limpieza, ventiladas las estancias del alma, satisfechas las expansiones emocionales, toca entrar en un tiempo de entereza y contemplación. Sí, amigos: ha triunfado Doña Cuaresma, la del gesto agrio y estricta conducta, y no queda más remedio que plegarse al triste designio que a los alegres y buenhumorados nos depara. Pero no os deis a la melancolía: sabemos que su victoria". Más claro, agua.
Horas antes, la presidenta de la Comunidad de Madrid y el alcalde de la capital se habían saludado con un frío y escueto apretón de manos y una palmadita en la espalda durante la inauguración del nuevo intercambiador de transportes de Plaza de Castilla, acto en el que estuvieron presentes los alcaldes de los 60 pueblos que se verán beneficiados por la nueva infraestructura.
Aguirre, que llegó en un autobús con los regidores, apretó escuetamente la mano del alcalde y le dio la espalda rápidamente, ante lo que el primer edil le dio una palmadita justo antes de posar para la prensa y evitando cualquier contacto visual prolongado.
Después, la gente presente en el acto comenzó a pedir que se besaran, gritando: "Un beso, no hemos visto el beso". Sin embargo, la presidenta autonómica, esquiva, preguntó: "¿Tengo que besar al alcalde de Madrid o puede ser a cualquier alcalde?".
Ante la insistencia de los presentes para que ambos dirigentes populares se besaran, Aguirre acabó saludando con dos besos al alcalde de Alcobendas, Ignacio García de Vinuesa. Gallardón, por su parte, sí saludó con un apretón de manos al consejero de Infraestructuras y Transportes, Manuel Lamela.
A continuación, toda la comitiva comenzó la visita por las instalaciones, antes de pronunciar sus respectivas intervenciones. Pero lo bueno vendría después, con la 'venganza' del alcalde aprovechando el Carnaval.
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