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Iberdrola: duelo en la tercera fase

21-07-2008 - Carlos E. Rodríguez
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Iberdrola: duelo en la tercera fase

*La energía es la gran apuesta de futuro de la economía española en los escenarios globales, lo que profundiza la intensidad de las batallas de control y poder dentro del sector.

*Acciona no está dispuesta, ni de lejos, al papel de convidado de piedra que pretenden adjudicarle los italianos de la estatal ENEL, y mucho menos, personalmente, José Manuel Entrecanales


*Florentino Pérez –toda una voluntad de presencia en el sector de la energía– no va a aceptar que ACS, un auténtico gigante mundial, siga expulsada a la periferia de las decisiones

*En el marco geostratégico de la UE, Rusia y Estados Unidos, España ya es mucho más que un actor secundario en el sector de la energía

Esta semana habrá que estar muy atentos a la que se produzca en ese extraordinario “polígono de las Bermudas” del sector energético español, sin duda el más dinámico, complejo y con mayores expectativas de todo el mosaico de sectores de actividad de nuestra economía. Con Iberdrola en el centro de gravedad, son muy variados, y no todos nacionales, los vértices de ese polígono: ACS, Gas Natural, Unión Fenosa, EDF, RWD, Endesa, más un amplio abanico de actores financieros y otro, complejo, de actores políticos. Cada vez es más claro que la energía es la gran apuesta de futuro de la economía española en los escenarios globales, lo que profundiza la intensidad de las batallas de control y poder dentro del sector.

La semana pasada, todavía los mercados bajo el terrible efecto de la suspensión de pagos de Martinsa-Fadesa, y con un auténtico desplome en la Bolsa, fue suficiente para la recuperación con que se conociera la posible, de momento sólo posible, disposición, por parte del gigante ACS, que preside Florentino Pérez, con los March como accionistas de referencia, a vender su participación de control en la energética Unión Fenosa, para concentrarse en el esfuerzo sobre Iberdrola.

Se habló inmediatamente de la compra por el gigante francés EDF, aunque ACS advirtió enseguida que nada estaba cerrado y reconoció tener otros aspirantes a hacerse con el control de Unión Fenosa, una energética que, a pesar de su tamaño mediano, interesa más cuando ya se conoce que la situación interna de Endesa es algo peor que conflictiva, una vez que Acciona no está dispuesta, ni de lejos, al papel de convidado de piedra que pretenden adjudicarle los italianos de la estatal ENEL, y mucho menos, personalmente, Juan Manuel Entrecanales. La situación de Endesa tiene un horizonte enrevesado, aunque sea por razones ajenas a lo estrictamente empresarial y económico.

En estas circunstancias, Iberdrola es el gran gigante energético español, una compañía con capacidad de competencia en los mercados globales. Es natural que los dos dirigentes empresariales más vigorosos de la España actual, Ignacio Sánchez Galán y Florentino Pérez, aspiren al control de ese gigante, como es natural que Entrecanales quiera tener claramente la dirección empresarial de Endesa, que sin duda puede conducir con mucha más ambición y calidad de competencia que los burócratas italianos de ENEL.

Ignacio Sánchez Galán tiene excelentes relaciones en los espacios políticos del PP y del PNV, este último implicado necesariamente por la razonable decisión de que la sede social de Iberdrola no salga jamás del País Vasco, del que es la gran empresa de referencia. Florentino Pérez, con relaciones también de primer nivel en el PP, no las tiene menos importantes en el entorno del actual Gobierno socialista y muy bien establecidas con el actual inquilino del Eliseo, Sarkozy.

Como accionista de referencia de Iberdrola, Florentino Pérez –toda una voluntad de presencia y protagonismo para ACS en el sector de la energía– no va a aceptar que la primera empresa española de servicios, un auténtico gigante mundial, siga expulsada a la periferia de las decisiones por Sánchez Galán. Así que va a ejercer a fondo todos sus derechos como accionista, con lo que la batalla de Iberdrola será apasionante durante los próximos meses y en muy diversos frentes: económico, empresarial, político y jurídico.

El presidente de ACS no se ha andado con rodeos, y ha dejado claro, desde el primer momento, que si estudia la posible venta de la participación de control de Unión Fenosa es para concentrar sus esfuerzos en Iberdrola. Así que juegan dos factores, no sólo el precio, sino la utilidad estratégica de la operación.

Es un auténtico duelo de titanes. Sucederá lo que tenga que suceder, pero pocos dudan, en los cenáculos empresariales y económicos, que Florentino Pérez juega esta batalla con bazas muy fuertes y diversificadas. Con otro contendiente que no fuera Sánchez Galán habría muy pocas incertidumbres respecto al resultado, pero el actual presidente de Iberdrola es hombre hábil, experimentado, duro y tenaz, con lo que será cualquier cosa menos una víctima fácil. Es muy capaz de dar serias sorpresas.

Por si el tablero de juego no fuera ya de por sí extraordinariamente complejo y tan numerosos los actores en presencia, sucede además que la energía es un sector con muy significativa vertiente estratégica.

Sin Sarkozy en El Elíseo, el eje energético franco-ruso tendría una solidez inexpugnable para competir con la gran palanca anglo-norteamericana, pero Sarkozy, aunque procure mantener un difícil equilibrio entre la enorme potencia energética que pivota sobre la Unión Europea desde el este, no es como Chirac, ni mucho menos como los socialistas franceses, un adversario de Washington. Todo lo contrario. Sarkozy, como liberal y occidental, es de lo que creen en la filosofía geoestratégica atlántica, esto es, que a la Unión Europea conviene, política y económicamente, la alianza global con Estados Unidos. España ya no es un actor secundario, pero en el sector de la energía, mucho menos. Afrontamos una gran oportunidad.  

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