El primer ministro israelí ha decidido que no participará en las próximas elecciones del 17 de septiembre y no tomará parte en las decisiones internas de su partido Kadima de cara a las mismas como consecuencia a una campaña de "vilependio", según ha dicho Olmert, que cae sobre su persona.
Olmert hizo este anuncio en el discurso que pronunció esta tarde en su residencia oficial de Jerusalén, que aprovechó también para defender su labor como gobernante al destacar que, a pesar de las investigaciones a las que está sometido por presuntos delitos de corrupción, ha mejorado la situación en Israel. "Creo en mi inocencia", decía Olmert pero ha dicho que dejará su puesto para obrar de manera responsable con el público al margen de sus intereses privados.
"Estoy orgulloso de ser el primer ministro de un país que investiga a sus primeros ministros", indicó. "El primer ministro no está por encima de la Ley, pero de ninguna manera está por debajo de ella", matizó.
Las primarias para escoger a un nuevo líder en el Kadima se vieron impulsadas por la investigación policial que podría obligar a Olmert a abandonar su cargo y afectar a las conversaciones de paz con los palestinos y con Siria.