La reunión, celebrada este lunes, del conocido como "comité de crisis" en el seno del Gobierno, constituido el pasado fin de semana para evaluar los efectos de la huelga de transportistas, no contó con la presencia de ningún representante de Economía. Es uno de los datos mas reveladores de la situación en que se encuentra el vicepresidente, Pedro Solbes, que parece no contar para el presidente Rodriguez Zapatero a pesar de que su equipo es el que tendrá que ejecutar las medidas que se acuerden en la mesa negociadora de Fomento con los representantes de los camioneros.
Fuentes próximas al Ministerio de Economía restan importancia al hecho de que Solbes no participase en la reunión del gabinete de crisis. Pero los detalles de las ultimas semanas indican, a las claras, que el vicepresidente ya no tiene tanta influencia como en la anterior legislatura. Parece haber sido sustituido, a la hora de tomar decisiones, por el titular de Industria, Miguel Sebastián quien dicen, le puede llegar a suceder en una no muy lejana crisis de Gobierno. De hecho se comenta que Sebastián aceptó Industria con la condición, apuntada ya por el propio Rodriguez Zapatero, de ser vicepresidente económico "a medio plazo".
Lo cierto es que Pedro Solbes parece haber asumido el papel de "malo de la película". Y Sebastián, el "hombre de los milagros", pocos porque apenas existe margen de maniobra para instrumentalizar una política que palie los efectos de la crisis. El Ministro de Industria no hace mas que anunciar medidas que, aunque de dificil aplicación, impactan en la opinión pública de manera favorable. Y, mientras tanto, Solbes no tiene mas remedio que apagar los fuegos y repetir, hasta la saciedad, la inexistencia de "margen de maniobra" para poner en marcha estas medidas.
Pedro Solbes aceptó repetir mandato a cambio de que Rodriguez Zapatero preparase su relevo para 2010. Y parece que el Presidente lo ha tomado al pié de la letra. Pero el responsable de la economía de este país no quiere salir del ejecutivo por la puerta falsa, con una crisis económica abierta que puede dejar a España en inferioridad de condiciones si no se hacen las cosas bien y se acometen las reformas estructurales necesarias. En este sentido, Solbes cuenta con la oposición de Sebastián. El ministro considera necesario adoptar medidas aunque estas supongan algunas concesiones en materia de déficit público algo que Solbes rechaza categóricamente.
Así las cosas, Sebastián parece ganarle la partida a Solbes. Rodriguez Zapatero cuenta mas con la opinión del Ministro que con la del Vicepresidente quien, un poco cansado, comenta a sus mas intimos que a el le toca hacer los trabajos de promesas que "otros inrresponsablemente lanzan a la opinión pública sin haber sido consultadas previamente". Todos saben que Solbes no era partidario de la famosa deducción de los 400 euros aunque, posterioemente, se vió en la obligación de articular legalmente esta iniciativa. Y esa labor es la que menos gusta al alicantino.