Hace cuatro meses escribí el artículo COOPERACIÓN INTERNACIONAL EN LA UE y decía que utilizaba el derecho que le asiste a todo ciudadano europeo a participar en la vida democrática de la Unión, según el art. 8 A-3 del Tratado de Lisboa, en el que lanzaba como Ciudadano Europeo un GRITO DE ALARMA alertando a las Instituciones de la Unión Europea y a los 490 millones de Ciudadanos Europeos, que desde principios de enero de 2008 los euroescépticos irlandeses estaban realizando una campaña para que Irlanda votara NO al Tratado de Lisboa. Lógicamente, la advertencia para las Instituciones Europeas: Parlamento, Consejo Europeo y Comisión, era obvia puesto que tenían muchísima más información de lo que estaba ocurriendo, que la disponible a un solo ciudadano europeo. Pero creía que en la denominada Batalla del Tratado, se utilizaban argumentos ajenos a los fines mencionados en el Referéndum, y las Instituciones debían intervenir, directa o indirectamente, para evitar acciones torticeras que manipulan a los ciudadanos irlandeses de menor nivel intelectual.
El ex ministro y eurodiputado del PSOE y ex presidente del Parlamento Europeo, Enrique Barón Castro en un artículo publicado en El País (17-04-08) titulado el Chantaje del Referéndum dijo sobre la ratificación por Referéndum del Tratado de Lisboa en Irlanda en “la que se están concentrando los variopintas tropas del NO, apoyados por la artillería de la prensa en inglés y los fondos de un millonario caprichoso” (referidas al australiano Rupert Murdoch y el canadiense Conrad Black, que se encuentra en la cárcel).
LOS GRITOS DE ALARMA expresados por Barón por mí y por otros tratadistas no sirvieron de nada. y los irlandeses partidarios del NO utilizando argumentos tales como que iban a perder su carácter de neutralidad, opuestos a esa idea de los Jefes de Estado y de Gobierno que estaban RESUELTOS a desarrollar una política exterior y de seguridad común que incluya la definición progresiva de una política de defensa común que podría conducir a una defensa común de acuerdo con las disposiciones del artículo 17, reforzando así la identidad y la independencia europeas con el fin de fomentar la paz, la seguridad y el progreso en Europa y en el mundo.
Y esa idea la materializan los Miembros del Consejo Europeo enviando sus Fuerzas armadas al Servicio de Naciones Unidas en acciones Humanitarias de Paz en zonas de Conflictos armados que existen en el Mundo, pues hay grupos armados, a pesar de que a los irlandeses neutrales no les gustan, que han decidido matarse entre si en países lejanos como Indonesia (enero – marzo 2005), Pakistán (octubre 2005 - enero 2006), Congo (julio – noviembre 2006), Haití (octubre – marzo 2006) Afganistán (desde 2002) y Líbano (desde septiembre 2006) y otros encarnizados y sangrientas luchas en el Chad, Darfur,… etc. Ahí acuden soldados europeos, prestan duros servicios y tienen muertos. Pero los irlandeses partidarios del NO, prefieren no contribuir a realizar este esfuerzo por la paz. ¡Ellos son neutrales!
También votaron por cuestiones morales. Son católicos que no admiten el aborto en ninguno de los casos que los tiene aceptados países católicos que tienen Concordato con la Santa Sede.
Que no admiten y discriminan a los emigrantes de los países del Este por ser trabajadores baratos, que consideran van a hacerles competencia.
Que se oponen al deseo de que la Unión Europea pueda obligar a Irlanda a normalizar el reducido Impuesto de Sociedades que actualmente es la mitad de Europa, en función del principio de subsidiaridad. ¡Están muy contentos con que se instalen empresas en Irlanda ¡Así, Europa les ha hecho a ellos millonarios, ahora lo continuarán haciendo las multinacionales.
¡Son inteligentes los irlandeses euroescépticos!Prácticamente, lo que desean los irlandeses del No es ser una especie de segunda Suiza (con secreto bancario incluido) pero dentro del Mercado Interno Europeo que es el mayor del Mundo.
En este sentido es interesante recordar lo que el sábado 14 de junio un periódico matutino decía: Con el semblante demudado el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, compareció ante los medios para negar cualquier responsabilidad en el resultado del referéndum irlandés, alegando que las autoridades irlandesas no quisieron que la Comisión participara en la batalla por que es una cuestión nacional. Barroso apoyó la iniciativa franco-alemana de continuar la ratificación “por que los demás países también tienen derecho a opinar”. El dirigente europeo negó lo evidente al afirmar que “el tratado no está muerto… sigue vivo”, y pasó la patata caliente a “los 27 Gobiernos que decidieron formar el Tratado de Lisboa y tienen la responsabilidad común de afrontar la situación”.
Si las autoridades irlandesas no dejaron o no aceptaron ayudas para apoyar al SÍ, por ser una batalla nacional, vistas las repercusiones para los demás países Miembros de la Unión Europea, parece extraño no fueran convencidas de la Trascendencia europea del Referéndum, e incluso mundial. La presencia en el marco internacional de la Unión Europea seguirá siendo igual de débil que en los últimos años, y no cambiará de signo como hubiera ocurrido el 1 de enero de 2009 si hubiera vencido el SÍ, que era lo que creían iba a ocurrir la mayor parte de los políticos de las Instituciones Europeas. ¡Como iban a votar que NO al Tratado los irlandeses convertidos en millonarios¡ No veían, estos políticos como los euroescépticos sudaban la camiseta electoral del Referéndum, recorriendo pueblo por pueblo, mintiendo lo necesario para convencer a sus partidarios y a ese 30 % de indecisos, que son los que han inclinado a la balanza a su favor.
¿Y que pensar del desconocimiento de los irlandeses del Gobierno y de los grupos que les apoyaban con el SÍ, creyendo que podrían ellos solos, sin la ayuda de las Instituciones Comunitarias, contra los euroescépticos con su gran entusiasmo, para detener el proceso, sus millones, y su visión simple y localista, como si la política Internacional, y la Globalización que empequeñece al mundo y nos hace a todos interdependientes no nos demuestran, hasta la saciedad, ser cierto el lema de la Canciller Merkel, “Solo unidos podremos preservar en el futuro nuestro ideal europeo de sociedad en beneficio de todos y de los Estados de la Unión Europea”.
Si no apreció esas consecuencias el Presidente de Irlanda, habrá incluso que creer esa noticia relacionada con su actividad y declaraciones, en los que se dijo, aunque cueste creerlo, que no había leído completo el Tratado de Lisboa.
El que todos los irlandeses no hayan conocido las ideas básicas contenidas en las dos primeras páginas del Tratado en que los 27 Jefes de Estado están RESUELTOS a salvar una nueva etapa en el proceso de integración y DECIDIDOS a crear la Unión Europea, parece verdaderamente raro.
Pero el tiempo todo lo aclara. Dentro de unos años 27 investigadores, Doctorándos, uno por país miembro, como mínimo, realizará una Tesis Doctoral sobre este interesante y peculiar Referéndum, extraordinariamente rico en facetas y circunstancias dentro de la Ciencia Política Internacional, que mostrará ¿Quién es Quién? Lo que hizo, omitió y su grado de responsabilidad en el resultado del Referéndum ¡El pueblo querrá saber!
Quizás se pueda valorar en euros los graves daños que a la Unión Europea le puede causar el temor que a perder sus actuales privilegios, han tenido los irlandeses que han votado NO por miedo a influir menos en Bruselas.
Ante este grave hecho, la Unión Europea creo debe continuar el proceso político que tiene pendiente.