Tengo que confesarme indignado por algunas maniobras políticas, o simplemente mediáticas, quién sabe.
La que se cierne sobre la presidenta del Tribunal Constitucional, María Emilia Casas, por ejemplo. No soy precisamente un fervoroso partidario de la trayectoria del alto organismo bajo el mandato de la señora Casas; más bien, me he sentido defraudado ante los continuos golpes que se han propiciado, desde el gobierno, desde la oposición y hasta desde dentro del Tribunal, contra la independencia de esta importantísima institución. Pero una cosa es una cosa y la manipulación desde la oscuridad, otra. Una cosa es informar del mal paso dado por la presidenta del TC accediendo a hablar con una desconocida a la que creía víctima de malos tratos y que resultó ser una presunta asesina investigada por la policía –que controlaba sus llamadas telefónicas—y otro asunto, muy distinto, es que ahora presenten a doña María Emilia como asesora de esa mujer, acusada de haber pagado a unos mafiosos para que disparasen sobre su marido.
| "Me parece inaceptable pretender atribuir a la señora Casas (...) una labor de asesoramiento que las leyes le tienen vetada" |
La señora Casas tuvo un rapto de debilidad, de excesiva amabilidad, un desliz de atolondramiento al ponerse al teléfono y dar palabras de esperanza a alguien de quien desconocía que estuviese implicada en asunto tan grave. Estoy dispuesto a admitir que los jueces, magistrados y fiscales no guardan en España la misma rígida compostura en cuanto a contactos ‘
informales’ con partes implicadas que sus colegas anglosajones, por ejemplo. Pero me parece inaceptable pretender atribuir a la señora Casas, cuya honradez profesional me consta tanto como su debilidad a la hora de mantener la imparcialidad política, una labor de asesoramiento que las leyes le tienen vetada.
Comentarios inaceptables
Y más inaceptable aún que algún comentarista radiofónico, apresurado en su afán por desprestigiar al Tribunal Constitucional –como si hiciese falta ayuda para ello--, prácticamente sugiera una connivencia de la presidenta del organismo en el delito de la mujer con la que habló por teléfono. Aplaudo el afán de algunos medios por investigar hasta el más mínimo detalle de la conversación que la señora Casas mantuvo con su interlocutora, en busca de posibles irregularidades; pero me repatean quienes ejercen de juez y parte, de fiscal acusador y de lanzadores de piedras buscando defender solamente sus propios intereses, sus tesis políticas y arrimar el ascua a la sardina de sus propósitos.
Hemos asistido a demasiadas maniobras que afectaban al Constitucional, máximo órgano de apelación al que pueden acogerse los españoles antes de acudir al Tribunal internacional de derechos Humanos. El gobierno de
Zapatero empezó la manipulación aprobando un ‘
decretazo’ para prolongar artificialmente el mandato de María Emilia Casas; luego llegaron las recusaciones, desde el Partido Socialista y desde el Popular, contra magistrados presuntamente parciales; luego, las peleas intestinas entre magistrados, trufadas con algún extraño –demasiado extraño-- episodio que afectó al fallecido
Roberto García Calvo…
Y ahora, esto. Empieza a parecer una novela de espías, en las que se trata de acosar a alguien ‘creando’ pruebas para facilitar su derribo. Más valdrá, en fin, que la señora Casas, que ha pasado las últimas horas tan lejos como en Lituania, y cuya aversión a la prensa hasta me empieza a parecer justificada –en algunos casos solamente--, salga cuanto antes a dar las explicaciones pertinentes que eviten que los tontos útiles sigan echando leña a su proyectada hoguera.
Comentarios de los lectores
Enviado por: Juan / 06-06-2008 11:30
Estoy con Pedro y repito:Todo el mundo sabe que el único periodismo partidario es el de derechas
Enviado por: Juan / 06-06-2008 11:28
Para Andaluz cabreado, que por lo visto andaapilas esperando que su federico se las cambie, deja ya de incordiar y coopera para cambiar esa manera de pensar de acos y derribo. Siempre tuyo
Enviado por: Andaluz cabreado / 05-06-2008 19:44
Sr Jauregui entiendo que sea afín al PSOE. Yo no soy afín a nadie. Pienso que si la señora presidenta tuviera verguenza torera habría dimitido ya
Enviado por: pepín / 05-06-2008 19:27
Disculpe Sr. Jauregui, pero es que los hechos no son como Vd. los relata. Vd. no miente pero...no dice toda la verdad. Hay algún matiz importante, como la referencia a la posibilidad que el asunto llegue al tribunal que esta señora preside. Otro: recientemente este tribunal se ha pronunciado sobre las penas distintas para idéntico delito, según el sexo del
infractor (toma igualdad), y que hipotéticamente podría guardar relación con el caso. Los ciudadanos tenemos una opinión de la justicia que ésta se gana día a día. Y por último, en el mundo sajón, esta señora no tendría que dimitir ahora, porque ya habría dimitido en el momento de conocerse el notición.
Enviado por: Manuel / 05-06-2008 17:39
´Don Fernando, me va usted a perdonar que le escriba aqui sobre un asunto distinto al de su columna, pero es que quiero decirselo a usted directamente y no se cómo (por cierto tal vez un apartado de cartas al director no estaría mal).
El motivo que le quiero exponer tiene que ver con su portada de hoy. No creo yo que una corrida de toros, por importante que sea, deba de estar todo el día siendo la primera noticia de un periodico serio. Tal vez en la sección de ocio sí, pero hombre como primera de todo el periodico le quita seriedad. Dicho con todo el respeto del mundo, es solo una opinión. si quieren que los peridiodicos de intenet sean tenido en cuenta como los de papel, tendran que calibrar mucho cosas como esta. Y se lo digo sin ser antitaurino. Pero sí buen lector, la verdad. Gracias por su atención
Enviado por: tu anciana abuela / 05-06-2008 16:26
Esa señora no debería tener la lengua tan suelta, y recordar el puesto que ocupa.
Si Vd. hubiera aprovechado las páginas de periódico a las que accede como comntarista político en beneficio de PERSONAS PARTICULARES, y no en beneficio del Ciudadano, su ben nombre habría caído en picado, y yo no estaría suscrita a Sus Paginas en las Alarmas Google.
Cada uno es hijo de sus actos. El que la hace DEBERIA de pagarla.
Aznar, tras ocho años de buen gobierno, metió la pata en Irak (hasta el corvejón, eso si), y la pagó.
Como diría Gila, "si no le gustan las bromas, que se vaya del pueblo".
Los políticos (y no tengo mas remedio que considerarla como política, ya que ha sido DESIGNADA A DEDO), cobran mas sueldo y tienen mejores jubilaciones que el común de los mortales.
Cuando meten la pata, deben tener la vergüenza torera de DIMITIR...
...O aguantarse si se les pone como hojita de perejil.
¿O no?