
¿Qué era primero?, ¿tomar medidas para controlar el brote de legionella o hacer una rueda de prensa? ¿Está obligada la dirección de Valdecilla a convocar a los medios y a presentar ante la opinión publica cualquiera de las muchas incidencias que se producen en el día a día en un hospital? Claro que la legionella tiene mala prensa.
En el pasado produjo una gran alarma social, tanto en España como en Estados Unidos, primer país en el que fue documentada y donde fue bautizada. Bajo esa premisa parece obligado tener un cierto cuidado a la hora de informar. Un tratamiento informativo frívolo y poco riguroso puede desencadenar indeseados efectos colaterales.
El alto nivel de conocimiento actual sobre el comportamiento de la bacteria, lo que no impide su aparición con machacona insistencia, permite un contraataque efectivo e inmediato. Para ‘limpiar’ las zonas contaminadas y para tratar a las personas afectadas. El contagio de legionella en personas sanas, con sus defensas enteras, no plantea riesgos graves. Detectados los síntomas: fatiga, dificultad de respirar y en ocasiones diarrea o dolores musculares, su tratamiento es muy simple, a base de antibióticos, si bien es importante no tardar en aplicarlo.
Otra cuestión es cuando la bacteria afecta a personas con deficiencias inmunes, por la edad o por padecer otro tipo de afecciones. En algunos casos resulta imposible determinar sin análisis profundos la relación causa-efecto entre legionella y falecimiento.
Pero el sensacionalismo informativo necesita emociones fuertes. ¿Se publicará con la misma relevancia informativa la noticia, si es que se confirman los primeros análisis, de que no fue la legionella la causa de la muerte de un paciente con neumonía, hecho ocurrido la semana pasada en Valdecilla? No lo creo.
De momento se sigue dando voz a los enredadores habituales del mundo de la medicina en Cantabria. Voces que ante la imposibilidad de criticar la acción medico-preventiva de la dirección de Valdecilla, impecable en cuanto a la rapidez de actuación, terminan por denunciar la tardanza en informar a los medios de comunicación. Lo dicho, como si hacer una rueda de prensa fuera el elemento principal a la hora de enfrentarse a la bacteria.