
Con la que esta cayendo, mucho me temo que no va a haber muchos empresarios con ganas de invertir en Cantabria. Me explicó. En las últimas semanas el PP ha desencadenado una batalla campal, pública y publicitada, incluso con eco en un medio de difusión nacional, contra empresas radicadas o con actividad en la Comunidad Autónoma.
Bajo la pretensión evidente de deteriorar la imagen del Gobierno, el PP en realidad está haciendo daños a empresas privadas. En unos casos dificultando su desarrollo y en otros complicando su salida de situaciones de crisis. Cualquier empresario que quiera poner su dinero a trabajar en Cantabria se lo va a pensar dos veces. No es grato verse en los papeles y menos ser objeto de escrutinios inquisitoriales, hasta con cien preguntas, cien, en el Parlamento.
Si les parece exagerado retengan la siguiente sucesión de hechos probados. A la misma hora y en el mismo minuto, que el Grupo costarricense Pujol Martí ponía 6 millones de euros sobre la mesa para relanzar el proyecto de la fábrica de Orejo, destinada a producir fibroyeso, el presidente del PP, Ignacio Diego, ofrecía una conferencia de Prensa para, desplegando un caudal de conocimientos hasta ese momento ignorados sobre el mundo de las técnicas constructivas, explicar las bondades del pladur, el producto competidor del que fabricará GFB en Cantabria.
Diego añadió, como nuevo experto en gerencia empresarial, que de no hacerle caso la planta de Orejo iría a la ruina. Unas declaraciones que, por su difusión interesada, ponían en peligro una inversión privada en Cantabria, al tiempo que favorecía indirectamente el negocio competidor, que sí está asentado en comunidades vecinas.
No sé lo que pensará o hará la firma costarricense pero yo ya estaría preparando acciones judiciales por daños y perjuicios contra el osado dirigente del PP. Sobre todo, porque no contento con su machada, y después de constatar que el proyecto sigue adelante, Diego vuelve a la carga e intenta continuar su campaña de desprestigio de la empresa radicada en Orejo. O Diego busca lo peor para Cantabria, como le espetó Revilla en el último pleno, o tiene intereses no declarados en el asunto, como sospecha el consejero Del Olmo, o todo se debe a que en el dirigente del PP no hay más cera que la que arde.