En Génova reconocen ya sin tapujos que los episodios que a lo largo de estas últimas semanas han ido engordando gota a gota la grave crisis desatada en el PP desde que perdieron por segunda vez las elecciones, solo buscan un objetivo: desgastar a Rajoy y conseguir que no llegue ‘sano y salvo’ al XVI Congreso Nacional que celebrarán los populares en junio en Valencia.
Sin poner nombres ni señalar con el dedo a quienes pueden ser los ‘instigadores’ de esta operación, el entorno de Rajoy no tiene duda de que está en marcha una operación encaminada a que tire la toalla o a que llegue sumamente debilitado al la cita de junio. El último caso, la espantada de María San Gil, abona desde luego estas tesis.
San Gil no advirtió de su comunicado a Sánchez Camacho
El malestar de Alicia Sánchez Camacho por el comportamiento de la presidenta del PP del País Vasco, María San Gil, quedó este martes patente en una conversación informal que la diputada catalana mantuvo con un grupo de periodistas tras la rueda de prensa que ofreció junto a José Manuel Soria en la sede de Génova.
Sánchez Camacho insistió una y otra vez en que había hablado con San Gil la misma tarde del domingo y que en ningún momento le trasladó malestar alguno por el contenido del texto con el que, asegura la catalana, estaba “absolutamente de acuerdo y había sido pactado y consensuado entre los tres”. Por eso su sorpresa fue mayúscula cuando horas después, ya entrada la noche, alguien la llamó – no quiso desvelar quién fue- para contarle que el PP vasco había hecho público un comunicado anunciando la renuncia de San Gil a continuar como ponente política.
La tormenta se desató de inmediato. José Manuel Soria voló al lunes a Madrid para acudir a Génova en donde permaneció durante toda la mañana. Este hecho y que detalle de que San Gil suspendiera inesperadamente su presencia en un acto en Madrid desató los rumores de que los tres ponentes estaban en la planta séptima intentando arreglar el asunto con el propio Rajoy como ‘mediador’. Pero no. La vasca no se dignó en acudir a la sede de Génova aunque recibió multitud de llamadas entre ellas las del propio presidente del PP y de personas afines a él para que “reconsiderara su postura”. No hubo manera. Ahora todas las miradas están puestas en lo que pueda decir el propio Rajoy…si es que dice algo.