El PP debería haber ido
Se celebra este domingo en el Kursaal donostiarra un acto de homenaje a las víctimas del terrorismo, presidido por el lehendakari Ibarretxe. Acude medio millar de víctimas directas o familiares de las mismas, y en el acto estarán todos menos…Covite, la asociación de víctimas del País Vasco, considerada cercana al Partido Popular, y el propio PP vasco, que se niega a asistir aludiendo a la “ambigüedad” mostrada por Ibarretxe. Que, en efecto, hace dos días apoyaba una moción en el Parlamento vasco acusando al gobierno central de amparar la tortura a los detenidos de ETA y ahora, para contrarrestar, encabeza la organización del homenaje a las víctimas.
Al lehendakari y a la moción ya le dimos nuestro ‘im-presentable’ de ayer. Hoy se lo tenemos que dar al PP vasco, que, si no acude a un acto en el que están todos los demás partidos, es claramente por sus tensiones internas: tras lo ocurrido con el abandono de la ponencia política ‘popular’ por parte de María San Gil, el PP vasco se debate entre dos tendencias, una inflexiblemente reacia a cualquier acuerdo con los nacionalistas, incluyendo estar a su lado en una mesa de homenaje a las víctimas, y otra más partidaria del acercamiento al PNV.
Dudamos mucho de que al principal partido español de oposición le convenga ahora mantener ese aislamiento de todo y de todos. Pero cada vez se hace más evidente la duplicidad de tendencias en un partido en el que, este mismo sábado, contemplábamos cómo, en otro homenaje de cariz diferente a las víctimas, en Madrid y organizado por sectores cercanos a la COPE, los asistentes vitorearon a Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid, mientras abucheaban al alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón.
Por cierto que Aguirre llegó a pedir ayer la suspensión de la reunión entre Zapatero e Ibarretxe, tras la moción parlamentaria contra las torturas. Por mucho que esa moción nos parezca injusta –para el consejero vasco de Interior, Balza, es “respetable” porque alcanzó la mayoría en el Parlamento--, no creemos que se justifique el portazo de La Moncloa al lehendakari. Ni el ‘otro’ sector del PP parece abonar esta tesis de Aguirre.
Si hay torturas, debe demostrarse
El gobierno vasco, el tripartito encabezado por el PNV, ha apoyado una moción de Aralar, respaldada también por el ilegalizable Partido Comunista de las Tierras Vascas, reprobando al gobierno español por defender “sin excepción” a las fuerzas policiales ante las denuncias de torturas. Ocurrió en una kafkiana sesión del Parlamento vasco, en medio de gritos de vivas a la Guardia Civil, pronunciados por un parlamentario del grupo Popular. La moción de Aralar condena la conducta del ministro del Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba, presuntamente por silenciar las denuncias de torturas en dependencias policiales practicadas contra los etarras Igor Portu y Martín Sarasola.
La verdad es que no carecen de razón los argumentos de Partido Socialista de Euskadi y Partido Popular para oponerse a la moción, alegando que no existen pruebas de tales malos tratos. Resulta curioso que un partido como el PNV, que el día anterior lamentaba la muerte de un guardia civil a manos de ETA, apoye ahora una moción tan irresponsable: si hay torturas, algo tan grave como las torturas, debe demostrarse fehacientemente, sin que baste la denuncia de los detenidos, sin mayores datos médicos o testimoniales. Si las hay, obligación sería del fiscal general del Estado poner en marcha los mecanismos pertinentes, y del ministro del Interior sancionar y separar del cuerpo a los torturadores. Pero lo que decimos: hay que demostrarlo.
Cosa diferente es que haya quien pida, tras la aprobación de esta moción en el Parlamento vasco, la suspensión del encuentro que el próximo martes reunirá en La Moncloa a Zapatero y al lehendakari Ibarretxe. No compartimos esta tesis, reflejada este sábado en, por ejemplo, un editorial de El Mundo. La ‘cumbre’ monclovita, no tan frecuente al fin y al cabo, es una oportunidad de entendimiento entre dos mundos que siguen estando, pese a todo, tan distantes. Aunque las declaraciones previas con las que Ibarretxe concurre a la reunión no son, precisamente, alentadoras: sigue con su ‘raca-raca’ de la consulta popular en octubre, pese a que las sombras del fracaso se ciernen sobre esta decisión ilegal.
El tema de la tortura, en todo caso, ha saltado a la actualidad --¿era eso lo que se pretendía?--. No hay más que ver cómo se ha puesto nuestra Línea Crítica para comprobarlo.
¿Dónde está el chiste en la violencia machista?
Este viernes, el presidente de la Audiencia de Barcelona, José Luis Barrera contó una gracia de mal gusto, que el ha denominado como 'chiste', sobre la violencia doméstica durante una rueda de prensa, al preguntársele por qué los periodistas no pueden grabar en los pasillos de la Audiencia.
Barrera para ejemplificar en que comprende el trabajo de los periodistas, que no pueden captar imágenes cuando quieran y de quien lo deseen contó lo siguiente:
"Es como aquel que le dijo: Y, ¿usted por qué mató a su mujer? ¿Usted no ha tenido ganas nunca?" Y no corto con eso prosiguió "Es un chiste y habrá gente que lo pueda entender y gente que no, pero no puede ser", dijo en alusión a la violencia doméstica y a la total libertad de los medios.
Vealó usted mismo al final de este im-presentable