Podemos resumir la situación económica de Estados Unidos afirmando que vive una crisis como no se ha conocido en décadas.
La realidad que los ciudadanos perciben es que en los últimos cinco años no ha habido progreso económico alguno. Los salarios se han estancado, la inflación ha creado necesidades que ha hecho crecer el nivel de créditos. No se ahorra y al caer el valor de las casas, las hipotecas basura han pasado factura creando una crisis inmobiliaria sin precedentes.
Sólo dos de cada cinco norteamericanos de clase media vive hoy confortablemente, las deudas continúan creciendo, la calidad de los trabajos ha disminuido y la clase social que está siendo más afectada es la de bajos recursos. Es en esta clase donde se encuentra el mundo hispano compuesto de residentes legales e ilegales. La crisis es profunda para este sector que se ha convertido en esencial, el motor económico de la llamada primera potencia económica.
En este período electoral los líderes del partido demócrata y republicano han salido a la palestra con promesas de mejoras económicas, reducción de impuestos, mejoras y soluciones al difunto sistema de salud pública. Es facil prometer en estos momentos respuestas a los multiples problemas pero la realidad es que la desaceleración economica ha creado una recesión real aumentada por el precio energético y esto es difícil o imposible de resolver para un político.
La ratio deuda-ingreso (debt-to-income ratio) se ha duplicado desde el año 1983 desde 0.45 hasta 1.19 actualmente. Las deudas aumentan, los préstamos que usan las casas como garantía crecen y la población nota la crisis en el día a día.
El pueblo hispano en Estados Unidos, que tanto habia progresado en décadas pasadas, se ve castigado por una situación fuera de su control. La mayoría de los hispanos emigrantes viven en el sur del país y en California. La crisis económico-hipotecaria ha afectado a sus vidas y sufren el porcentaje mas alto de pérdida de domicilios y fuentes de ingresos. Las líneas de crédito bancarias a los hispanos se conceden con menor frecuencia que al resto de país. Las hipotecas para la compra de una casa son casi imposibles de conseguir debido a la crisis crediticia.
El “boom” de la construcción en la última década, que creó millones de trabajos manuales, carpinteria, alfombras, arreglo de jardines, tejados, fontaneria y que estaba en manos del trabajador hispano, se ha paralizado y los despidos crecen dejando a este sector de la población solo y sin saber qué ocurrirá mañana.
Los estados “hispanos” de Florida,California, Georgia y Nevada mantienen el más alto nivel de desempleo, superior al 7.00 %.
La caída en la posibilidad de empleo ha reducido la capacidad de envio de ahorros a sus países de origen a los 19 millones de emigrantes que viven en estos estados, aumentando indirectamente la pobreza de México, Guatemala, Honduras...
Desde el año 1994 al 2006 el porcentaje de hispanos que empezó a comprar casas subió a un 50 % desde un 41 %, el doble que el resto de la población. El crecimiento social del grupo puso a los políticos ante una nueva situación siendo la familia Clinton quien la identificó visitando y atendiendo sus necesidades. De esta forma, hoy el hispano vota a Hillary Clinton en una alta proporción. Pero todo ha cambiado y este sector, que entraba en la clase media, se ha visto situado de nuevo en los niveles de pobreza o bajo ingreso. Desde el 2004 al 2006 la construcción fue responsable del 46 % de crecimiento del empleo y todo o casi todo ha estado en manos de los hispanos. Pero después del 2006 esta situación se ha esfumado dejando a una población importante sin solución inmediata.
Según los expertos en el tema de la construcción, la crisis “subprime” puede ir solucionándose poco a poco en los próximos dos años. Las hipotecas basura “subprime” que se dieron a lo loco en su momento, creadas con tipos de interés fuera del mercado y a veces sin entradas, se ajustarán en los próximos años a tipos del mercado, pese a lo cual y en mi opinión, la crisis seguirá durante varios años. Los tipos de interés que la Reserva Federal baja no son del todo efectivos porque, aunque facilita el crédito general y las líneas de crédito bancarias, no impactan sobre las hipotecas cuyos tipos se ajustan usando como índice el tipo LIBOR de Londres que tiene su propia trayectoria. La crisis, por tanto, seguirá. Si la emigración hispana ilegal continúa y los nuevos emigrantes no encuentran la forma de subsistir, al no haber trabajo adecuado se puede crear una crisis social importante.
En una situación así es importante un nuevo líder político que sea capaz de tomar medidas para cortar la gran deuda del país, tratar de aumentar el valor del dólar, controlar de esta manera el precio del petróleo que está vinculado al dólar. La actual administración ha dejado al país hundido en deudas con un dólar bajo mínimos y un gasto bélico insostenible. Los políticos pueden hacer olvidar el daño cometido por una administración irresponsable y junto al mercado y sus ciclos hacer salir a este país de esta situación. El mercado es capaz de autoregularse y sólo un buen político puede dejar que éste siga su ritmo allanando el camino y eliminando más problemas.