Opinion - Carlos E. Rodríguez

La salida está muy lejos

01-11-2008 - Carlos E. Rodríguez
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La salida está muy lejos

Vivimos tiempos de incertidumbre, en los que casi cualquier dogma económico, incluso de los más sólidos y aceptados, está siendo puesto a prueba. Pero sería un error pensar que la crisis global es sólo económica y que se desvanecerá cuando los mercados, en fecha desde luego no próxima, recuperen el equilibrio. Este fin de semana ha sido un respiro en el mercado español, con el Ibex recuperando bastante más del diez por ciento en los últimos tres días. Lo ha sido igualmente en los mercados globales, con predominio neto de movimientos positivos. Pero carecería de fundamento deducir que lo peor ha pasado, que las medidas de intervención han funcionado y que vienen ya tiempos de recuperación. No es verdad. Lo peor no ha pasado. Está por ver hasta dónde funcionan unas intervenciones que eran inevitables e imprescindibles pero que en modo alguno traspasan la primera superficie del problema. Y la recuperación está mucho más lejos de lo que quisiéramos.

    Lo cierto es que la crisis sigue y que su recorrido tiene dos citas a corto plazo, la primera, las elecciones del próximo martes en Estados Unidos, con la probable victoria de Barack Obama. La segunda, no menos importante, la Conferencia de Washington, convocada para afrontar globalmente la crisis económica. El margen de maniobra es reducido, una vez que, en cierto modo, se ha estatalizado el riesgo del sistema financiero sin consecuencias para los responsables de la crisis y en cambio, con limitadas garantías para sus víctimas.
    A lo largo de la semana entrante, las circunstancias permitirán quizá a los operadores muy expertos obtener resultados en las bolsas de valores, pero todas esas operaciones en corto carecen de significación respecto a los movimientos de fondo de una crisis que, sin la menor duda, todavía nos va a deparar nuevos graves sobresaltos. No conviene llamarnos a engaño. Empeoren los mercados, como en fechas recientes, o mejoren como estos últimos días, nada importante de verdad ha cambiado. Cualquier dique es insuficiente ante el tsunami de una crisis que amenaza con poner el peligro algo tan asumido hasta ahora como la solvencia de la primera potencia política y económica del planeta, los Estados Unidos de América, donde, a la temible sombra del terremoto financiero, el mercado inmobiliario sigue su caída libre y su oscura contaminación hipotecaria de muy baja calidad. 

    Y en este contexto global, lo que más nos importa, que es naturalmente el curso de la crisis económica en nuestro país, ofrece escasas esperanzas y ninguna alegría. Superadas, de la forma en que lo han sido y con los protagonistas que, a uno y otro lados del hemiciclo, lo han hecho posible, las enmiendas a la totalidad, los Presupuestos para 2009 serán finalmente aprobados, esto parece cierto. Pero también es igualmente cierto que serán inaplicables y contribuirán por tanto a empeorar la situación del conjunto del país en el contexto de la crisis económica global. El horizonte de salida de la crisis sigue estando muy lejos. En el contexto global y en el escenario español.

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