Mariano Rajoy, acosado por los periodistas asistentes a la recepción que los Reyes celebraron este domingo con motivo de la Fiesta Nacional, se tomó con humor su ya célebre expresión, considerando un “coñazo” el desfile del 12 de octubre. No faltó quien coincidiese con él en la valoración de estos fastos, la verdad. Estos comentarios los hizo antes de pasar a otros temas más serios, también en plan ‘off the record’.
Ya se sabe que La Zarzuela pretendía que en la recepción, con motivo del 12-O, no se formasen los corrillos a los que se acostumbra entre el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, y los periodistas invitados (no se concedió acreditación alguna).
Con Rajoy sí hubo corrillos, no por él, sino porque los periodistas se le acercaban. A Zapatero no pudieron acercársele porque se ausentó. Estaba valorando con sus asistentes la cumbre que en París tendría lugar pocas horas más tarde.
Por lo demás, la recepción contó con, más o menos, los mismos asistentes de siempre, aunque hubo quienes echaron en falta a la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y al Alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, así como a algunos presidentes autonómicos. Volvió a brillar la ya tradicional ausencia de los responsables de los Gobiernos vasco y catalán, que hicieron la fiesta por su cuenta.