Rajoy acudirá a la Moncloa para “ser informado, no consultado”, lo que indica el nivel de frialdad en el que se va a desarrollar el encuentro entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición. Rajoy le dirá a Zapatero que “las medidas de la Unión Europea son buenas para ayudar a los bancos”, pero no para las familias, las pequeñas empresas y la sociedad española en general, y le va a exigir el máximo control sobre el dinero que liberará el Ejecutivo.
Enérgica, como mínimo, comparecencia de Mariano Rajoy en rueda de prensa tras la reunión del Comité Ejecutivo Nacional del PP. Rajoy no ha querido hablar de las relaciones con sus ‘socios’ de UPN -se ha remitido a un comunicado posterior-, pero sí ha informado de lo que le va a decir a Rodríguez Zapatero en su reunión de este martes en la Moncloa: que apoya el uso de las medidas aprobadas por la Unión Europea la noche del domingo en París -25 billones de pesetas en el caso español-, pero que son insuficientes y que, en todo caso, el Gobierno las debe aplicar con “transparencia, luz y taquígrafos”.
En el informe que el líder del PP ha presentado a su ejecutiva se recogen cinco aspectos de cara al encuentro con Zapatero: el primero es el citado apoyo a las medidas de la UE, pero el resto son exigencias que Rajoy planteará en Moncloa: que el Gobierno informe al Parlamento, dada la importancia de las medidas aprobadas por el Consejo de Ministros este mismo lunes; que se cree una comisión –o algo similar- para el seguimiento del uso de ese dinero que se liberará -25 billones de pesetas, según cálculos del PP-, y que, paralelamente, se adopten medidas complementarias para las pequeñas empresas y para las familias españolas.
Esas medidas complementarias se centran: primero, en la retirada de los Presupuestos Generales del Estado para 2009, ya que se elaboraron antes del ‘reconocimiento’ oficial de la crisis y no son austeridad ni en la Administración del Estado ni en las autonómicas y, además, genera “más déficit, desempleo e impuestos”; segundo, bajar el impuesto de sociedad del 30 al 20 % a las pequeñas y medianas empresas, las cuales contratan al 80 % de los trabajadores, y tercero, ayudar a las personas y familias con medidas concretas, como, por ejemplo, en el pago de los créditos hipotecarios.
Sorprendió el tono enérgico con el que Rajoy compareció en la rueda de prensa, limitándose a contestar con monosílabos o con un ‘no tengo nada que decir’ ante preguntas sin duda incómodas como si realmente opinaba que el desfile era “un coñazo”, o sobre sus relaciones con UPN, o sobre si había cambiado de opinión respecto a ayudar al sector financiero.
Pero esa misma energía la desplegó para sentenciar que en cuatro años -la anterior legislatura- el Gobierno de Zapatero no tomó medidas económicas para prevenir situaciones críticas, que el Gobierno ‘ocultó’ en campaña electoral que había crisis, que no tomó medidas anti-crisis a tiempo y que ahora las que toma son exclusivamente para ayudar a “los problemas de los bancos”, pero no se traducen en un apoyo a la sociedad.
Con estos antecedentes, parece evidente que la reunión Zapatero-Rajoy está abocada al fracaso.