Para garantizar que esto ocurra, el Consejo Europeo encomendó al presidente francés y presidente de turno de la UE,
Nicolas Sarkozy, al presidente de la Comisión Europea,
Jose Manuel Durao Barroso, y al Alto Representante para la Política Exterior y de Seguridad Común,
Javier Solana, la misión de viajar el próximo lunes a Moscú para "
proseguir las discusiones con vistas a una aplicación íntegra del acuerdo de seis puntos", rezan las conclusiones del Consejo extraordinario de hoy en Bruselas, que respetaron casi por completo el borrador inicial elaborado por la presidencia.
Según Sarkozy, que recibió el respaldo de todos sus homólogos a su actuación de mediación en el conflicto al haber facilitado el acuerdo de alto el fuego del pasado 12 de agosto, en su visita a Moscú le pedirán al Kremlin "
la aplicación escrupulosa" del acuerdo de alto el fuego.
Esto pasa, según los Veintisiete, no sólo por la retirada de las tropas, sino también por la puesta en marcha "
urgente" de un "
mecanismo internacional de supervisión, en el que la Unión está dispuesta a participar" para reemplazar las medidas adicionales de seguridad rusas en la zona adyacente a Osetia del Sur. Asimismo, ven urgente "
iniciar discusiones internacionales previstas en el punto 6 del acuerdo sobre las medidas de seguridad en Abjazia y Osetia del Sur".
Comportamiento responsable
Los Veintisiete se declararon "
convencidos" de que a Rusia "
no le interesa aislarse de Europa" y por ello dijeron esperar de Moscú "
un comportamiento responsable, fiel al conjunto de sus compromisos". Hasta que ello ocurra, la UE "
permanecerá vigilante" y de hecho el Consejo y la Comisión Europea deberán "
examinar en profundidad la situación y las diferentes dimensiones de la relación UE-Rusia", en particular de cara a la cumbre bilateral que mantendrán el próximo 14 de noviembre en Niza.
A pesar de que Sarkozy aseguró que "
el momento no ha llegado" para que la UE imponga sanciones a Moscú tanto por su uso de "
la fuerza desproporcionada" en Georgia como por su reconocimiento unilateral de las regiones separatistas de Osetia del Sur y Abjazia, si la política de "
diálogo y diplomacia" de la UE hacia Rusia no funciona, los Veintisiete sabrán qué decisiones tomar. "
Los Veintisiete nos reuniremos y tomaremos otras decisiones" que no primen el diálogo, previno.
Polonia, apoyado por los Estados bálticos y Reino Unido, defendía que la Unión Europea impusiera sanciones contra Moscú por su actuación en el conflicto con Georgia, países como Francia, Alemania y España primaban continuar el diálogo con Rusia. Al final, en palabras del primer ministro italiano,
Silvio Berlusconi, "
se ha superado lo que podría haber sido un momento peligroso para la Unión Europea" y no ha habido sanciones. En este sentido, dijo que los países que estuvieron "
bajo el yugo soviético" dejaron entrever en sus intervenciones su "
miedo a ver repetirse algo que querían que sólo fuera el terrible recuerdo de un horrible pasado".
Retirada de tropas
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Los jefes de Estado y de Gobierno advirtieron en la declaración de conclusiones adoptada por los Veintisiete este lunes de que "
en tanto que la retirada de las tropas a sus posiciones previas al 7 de agosto no se haya realizado, las reuniones con vistas a la negociación del acuerdo de asociación quedan aplazadas".
No obstante, el cumplimiento de esta exigencia podría producirse muy pronto, según se deduce de las declaraciones de la canciller alemana, Angela Merkel, que indicó que en la conversación telefónica que mantuvo ayer Sarkozy con el presidente ruso,
Dmitri Medvedev, "
Rusia prometió cumplir este punto". "
Esperamos que se pueda llevar a cabo la retirada de las tropas de Poti y Senaki", en el oeste de Georgia, añadió.
Por otra parte, aunque reconocieron que "
la crisis en Georgia pone la relación entre la UE y Rusia en una encrucijada", los Veintisiete se mostraron de la opinión de que "
no hay alternativa deseable a una relación fuerte, basada en la cooperación, la confianza y el diálogo, sobre el respeto del Estado de derecho y los principios reconocidos por la Carta de Naciones Unidas y la OSCE".

En este sentido, el presidente del Gobierno español,
José Luis Rodríguez Zapatero, defendió la necesidad de seguir dialogando con Rusia y restaurar unas "bases de confianza". "Volver atrás en la Historia sería imperdonable" puesto que "afortunadamente el muro cayó hace años", previno. Por ello, se mostró partidario de seguir trabajando para que "nada vuelva a ser frío como en su día fue la Guerra Fría". "Creo que merece la pena intentarlo", remachó.
Los Veintisiete también quisieron dejar constancia en las conclusiones --en un punto que no figuraba inicialmente-- del hecho de que "
los acontecimientos recientes ilustran la necesidad de Europa de intensificar sus esfuerzos en materia de seguridad del aprovisionamiento energético". En este sentido, se ha invitado a Consejo y Comisión a "
examinar iniciativas (*)
en materia de diversificación de fuentes de energía y rutas de aprovisionamiento".
Respecto a Georgia, la UE se muestra dispuesta a "
prestar una ayuda a la reconstrucción" y pretender convocar "
en un breve plazo de tiempo" una conferencia internacional para ello. Además, también se ha acordado "
reforzar la relación con Georgia", lo que pasa entre otras cuestiones por "
facilitar visados y la creación eventual de una zona de libre cambio completa (*)
cuando se cumplan las condiciones".
Misión de observación
Asimismo, la UE también expresó su disposición a "
comprometerse, incluso sobre el terreno, para apoyar todos los esfuerzos con vistas a una solución pacífica y duradera de los conflictos en Georgia". En este sentido, además de contribuir de diversas maneras a la misión del a OSCE en este país, los Estados miembros acordaron "
el envío inmediato de una misión exploratoria encargada de contribuir a recabar información y precisar las modalidades de un compromiso reforzado de la UE sobre el terreno".
Además, los jefes de Estado y de Gobierno encargaron al Consejo que se lleven a cabo los "
trabajos preparatorios necesarios" para que se pueda tomar una decisión sobre el despliegue de una misión de observación propiamente dicha en el Consejo de Asuntos Generales del 15 de septiembre, en el que participarán los ministros de Exteriores de la UE, "
en función del desarrollo de la situación y en estrecha coordinación con la OSCE y Naciones Unidas".