Opinion - Victoria Lafora

Dramático informe

20-09-2008 - Victoria Lafora
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Dramático informe

Esta Semana, en la que ha comenzado de forma oficial el curso escolar y con la batalla política  centrada en los barracones que sustituyen a las aulas, se ha hecho público el primer informe del Observatorio de Salud de la Infancia y la Adolescencia. Resulta que la segunda causa de muerte entre los diez y los catorce años, después de los accidentes de tráfico, son los suicidios.

Los padres de las democracias europeas, que miman a los niños hasta la náusea, que tienen dificultades para marcar límites y decir no, o simplemente basta, que convierten los cuartos infantiles en un catálogo de informática-sonido-TV, no tienen tiempo para dedicarles.

Y los críos están solos y se siente solos. En una reciente encuesta esos niños relatan cómo al regresar de la escuela hay una gran mayoría que pasa las tardes sin sus padres. Tampoco cenan con ellos y ven la tele más horas que a sus progenitores. No es de extrañar que, en esta sociedad tan civilizada, la ansiedad y la depresión encabecen la lista de problemas psiquiátricos en niños y adolescentes.

Y son estos trastornos, que muchas veces pasan inadvertidos a los ocupados padres "ausentes", la segunda causa de atención hospitalaria que más está creciendo. Al final el mundo de la infancia no es más que el reflejo de las mismas carencias que padece  la sociedad adulta. Las exigencias de obtener buenos resultados escolares, el miedo al fracaso, la aceptación de los compañeros, la baja autoestima, llevan  muchas veces a la ansiedad, la anorexia y otros trastornos que en los adultos han multiplicado por mil el consumo de antidepresivos.

Pero, fuera de los datos estadísticos, el hecho de que un chico de diez años no encuentre otra salida que el suicidio, frente al  modelo de vida que le plantea la sociedad actual, debe llevar a una reflexión profunda por lo que significa de fracaso colectivo. Quiere decir que el mundo que hemos dejado para ellos es inviable y lo hemos hecho tan mal que algunos desertan y tiran la toalla aún antes de haber empezado a ser adultos. A lo mejor necesitan más calor humano, más apoyo, más compañía y menos bienes materiales de usar y tirar. En cualquier caso deberíamos cambiar de estrategia porque lo estamos haciendo fatal.

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Comentarios de los lectores
Enviado por: Tomás Rodaja / 20-09-2008 18:07
Lo que conduce a los niños a la ansiedad no son las exigencias o el miedo, es no poder compartirlo con un adulto que, aunque no pueda darle la solución, al menos le escuche con cariño. Pero sus progenitores, que actualmente suelen ser los dos, están muy ocupados en lograr el éxito laboral mediante jornadas de sol a sol, o al menos el mayor lucro de las empresas, porque de lo contrario no podrán hacer frente a los pagos de las hipotecas de unas viviendas hipervaloradas, para mayor lucro de otras empresas. Claro que, los gobiernos, en plural porque sean cuales sean sus siglas están empeñados en demostrar que son los mismos perros con diferente collar, no intervendrán en la longitud de las jornadas laborales, voluntarias o no; ni harán más que las leyes de igualdad, no su seguimiento, porque para que se cumplan hace falta que el trabajador exija su derecho, y el miedo a no poder pagar la hipoteca es "libre"; como tampoco intervendrán en los precios de las viviendas, a más precio más impuestos y más recaudación, que viene muy bien para esa falacia del superávit presupuestario. ¡Que viva la sociedad de consumo!, y si lo que consume es el futuro ya compraremos uno.