Facebook Twitter Móvil

Opinion - Fernando Jáuregui

Ahora, más que nunca, un gran pacto político-social

27-11-2009 - Fernando Jáuregui
Enviar a amigo imprimir archivo opina

Ahora, más que nunca, un gran pacto político-social

Sea buena o mala -y debate habrá para rato-, la futura Ley de Economía Sostenible no puede aprobarse sin un consenso básico entre todas las fuerzas políticas españolas. Porque, entre otras cosas, establece un horizonte temporal que va más allá de la previsible duración del mandato del gobernante que la impulsa, José Luis Rodríguez Zapatero. Por si la futura sentencia del Estatut -con lo que, en el fondo, reclama de reformas en la Constitución-, los avatares del Alakrana, la inminente presidencia europea de España, fuesen poca cosa, este proyecto de ley remacha la urgente necesidad de un entendimiento entre las fuerzas políticas mayoritarias y, si posible fuere, también de las minoritarias, o nacionalistas, en torno a un proyecto de regeneración del país.

Cuando fallan las máximas instituciones -el Tribunal Constitucional es el ejemplo más consumado-, cuando el llamado Estado autonómico parece estar en almoneda, cuando la ley fundamental parece necesitada de adecuaciones a la realidad nacional, cuando la Justicia flaquea, cuando la prensa económica europea considerada más solvente se permite el lujo de llamar a España “el enfermo de Europa”, es que algo hay que hacer. Son muchos, periodistas, banqueros, politólogos, empresarios, sindicalistas y, desde luego, lo más importante, ciudadanos, los que reclaman un acuerdo de gran alcance entre los partidos. Un acuerdo que dure al menos un año, hasta que las maquinarias preelectorales vuelvan, en 2011, a ponerse en marcha.

Desgraciadamente, son los políticos, así en general, quienes más parecen oponerse a este acuerdo de largo alcance...al menos cuando hablan en público. No ocurre lo mismo, desde luego, cuando hablas con ellos en privado. Pero los intereses cortoplacistas, la política sectaria, los rencores acumulados y la falta de sintonía personal, especialmente entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición, parecen haber ganado el terreno a cualquier otra consideración acerca del interés general.  Puede que eso explique el inconcebible retraso en un encuentro ‘cara a cara’ -no por teléfono- en La Moncloa entre los dos principales actores de la vida política nacional.

La transición a la democracia fue un éxito precisamente porque todas las partes renunciaron a sus ‘programas de máximos’ -desde los planteamientos dictatoriales del Movimiento hasta las tesis republicanas más radicales, pasando por los nacionalismos más furibundos- para ponerse de acuerdo en una sola cosa: la buena marcha del país en su conjunto. Sin olvidar el efecto beneficioso, para la confianza ciudadana en sus estructuras económico-sociales, de aquellos pactos de La Moncloa, que fueron mucho más que un mero diálogo o acuerdo social.

Algunos sostenemos que estamos abocados a una especie de segunda transición, ahora más económica que política, que reclamará nuevas fórmulas, nuevas soluciones. Y que los actuales planteamientos partidistas, los más clásicos y hasta rancios, empiezan a no valer para casi nada. Temas todos ellos de meditación para una clase política que solo muy de cuando en cuando -la propuesta de un pacto anticorrupción lanzada por el PP, por ejemplo- nos permite atisbar algún brote verde en este otoño gris.

Comentarios de los lectores
Enviado por: OFELIA / 28-11-2009 11:02
Una gran mayoria estamos espernado ese pacto por el bienestar de los cidadanos, sobre todo de aquellos que lo estan pasando peor, pero esto no sera posible mientras el rencor por hechos del pasado, de unos haci otros, no desaparezca de nuestros corazones. Las cosas nose olvidan pero se intentan perdonar aunque mucho duela, porque de otra manera siempre habran enfrentamientos y descalificaciones. Creo que es el momento de respetarse mutuamente y sacar lo mejor de cada uno para un trabajo en comun que nos permita de esta crisis, no podemos estar continuamente hechando la culpa a unos u otros, el problema esta ahi y ya es hora de empezar a solucionarlo y pensar menos en conseguir votos para las proximas eleciones. tomemos ejemplo del pacto entre todos los partidos de la transicion. NUNCA PENSAREMOS TODOS DE LA MISMA MANERA Y ESO LO DEBEMOS RESPETAR
Enviado por: surco / 28-11-2009 3:50
Estoy de acuerdo con varias cosas de su artículo, pero quiero hacer una matización. Mejor, quiero completar lo que usted apunta. Es sobre todo una transición económica, pero esa transición tiene que llevar consigo, irremediablemente una transición política y en el concepto de gestión estatal. No voy a centrarme en resaltar los paralelismos con los 70, pero desde luego va a haber una reordenación política, tanto en los espacios, como en la forma de entender la cosa pública. Los que lo entiendan, avanzarán, y los que no, puede que decrezcan e incluso que desaparezcan. Uso aquí lenguaje empresarial, porque la evolución de la economía de España va a tener que ver mucho con lo empresarial.
Enviado por: Juan / 27-11-2009 19:14
Aquí cuando se habla de pacto ser habla de sumisión del PP. Esa letra ya nos la sabemos todos Sr. Jaúregui, ZP y Ud. no quieren pacto, quieren rendición y si no es así a dar caña.
Enviado por: alejog / 27-11-2009 18:59
De acuerdo con el comentario anterior. No obstante, en España no es necesario "ningún gran pacto de ningún tipo", solo hace falta que Zapatero se deje de "chorraditas" y...¡se ponga a gobernar de una p... vez! (si es que sabe) pues lleva 6 años "instalado" en la futilidad política.
Enviado por: Cinca / 27-11-2009 14:06
Es imposible articular ningún pacto económico ni social con un presidente del gobierno que ha gobernado para machacar a medio país, dejando todo patas arriba: el modelo constitucional, la unidad territorial y la prosperidad económica de España. Zapatero ha gobernado para enfrentar hasta límites peligrosísimos a las dos Españas de siempre. En eso ha basado su poder y su estrategia política. Él está absolutamente incapacitado políticamente y, lo que es peor, mentalmente para ninguna fórmula semejante. Zapatero debe dimitir y ante una posible sentencia de rechazo del Estatut esa dimisión debería ser inmediata. Cualquier gran pacto nacional se deberá hacer cuando desaparezca del panorama político ese nefasto personaje llamado José Luis Rodríguez Zapatero. Pero parece que el señor Jáuregui, uno de sus palmeros, sigue con su raca-raca de echar una mano a su ídolo.