Con estas cifras, el índice de pobreza se redujo desde el 2003 a la mitad, y el nivel de indigencia a un tercio en el mismo período. Si se toma en cuenta una población de 37 millones de habitantes, la pobreza afectaría a 9,9 millones, dentro de los cuales, 3,2 millones son indigentes.
El fuerte desenso de la tasa de pobreza e indigencia se dio en el marco de un crecimiento del 8,5 por ciento de la economía durante el 2006, acompañado por una baja en la desocupación que pasó al 8,7 desde el 10,1 por ciento, acompañada por un incremento de los ingresos de los trabajadores en torno al 19 por ciento, dijo el INDEC.
Además, hubo una serie de políticas asistenciales, como el caso del Plan de Inclusión Previsional, que contribuyó a reducir los niveles de pobreza e indigencia entre los adultos mayores. Pero según los analistas económicos, el crecimiento económico por si solo no garantiza la reducción de la pobreza.
El asesor presidencial y economista de las Naciones Unidas, Bernardo Kliksberg, recordó que durante los años 90` el Producto Interno Bruto de Argentina creció, "pero los índices de pobreza aumentaron todo el tiempo".
"La teoría del derrame (de la riqueza) que amparó las políticas económicas de (Carlos) Menem no funcionó en ningún lugar del mundo", aseguró.
Kliksberg no dudó en señalar que "la principal causa de la pobreza es la desigualdad" y que "si se mejora la distribución de la riqueza, baja automáticamente la pobreza".
"La desigualdad es producto de políticas económicas. En Noruega, la distancia entre el 10 por ciento más rico y 10 por ciento más pobre es de 1,5 a 1. Aquí es 36 veces", recordó.
Más allá de las explicaciones, y en lo estríctamente estadístico, una familia integrada por dos mayores y dos niños de 5 y 8 años requirió en diciembre del año pasado de 899,44 pesos para no caer debajo de la línea de la pobreza. Este era el costo de la Canasta Básica Total (CBT) que reúne los alimentos necesarios para la subsistencia, además de transporte e indumentaria.
En tanto, para no caer por debajo de la línea de indigencia, es decir, el mínimo indispensable para comer, ese mismo núcleo familiar requirió de 414,33 pesos.
La capital de Santa Cruz, Río Gallegos, resultó la ciudad con menor nivel de pobreza, 5,8 por ciento, y de indigencia 0,8 por ciento, seguida por Ushuaia, con 7,6 y 3,0 por ciento, respectivamente.
Por contrapartida, Resistencia y Corrientes, resultaron las ciudades con mayor nivel de pobreza, con el 48,1 y 46 por ciento respectivamente, y de indigencia, 19,0 y 18,1 por ciento.

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