Esta semana en Buenos Aires
Entre el jueves 27 de marzo y el domingo 6 de abril se presentará en el Teatro Presidente Alvear (Avenida Corrientes 1659) la Compañía Nacional de Teatro Clásico (C.N.T.C) de España, con Don Gil de las calzas verdes, de Tirso de Molina, con versión y dirección de
Eduardo Vasco -que está a cargo además de la dirección de la compañía-.
El asesor de verso es V
icente Fuentes, la iluminación es de
Miguel Ángel Camacho (A.A.I.), la coreografía de
Lieven Baert, el vestuario de
Lorenzo Caprile, la escenografía de
Carolina González y la música de
Alicia Lázaro. El elenco está integrado por
Adolfo Pastor, Diego Toucedo, Elena Rayos, Paco Paredes, Iñigo Asiain, Joaquín Notario, José Luis Patiño, José Luis Santos, Juan Meseguer, Toni Misó, Emilio Buale, Pepa Pedroche, Montse Díez, Miguel Cubero, Ione Irazábal, Pedro Almagro, Sara Águeda (arpa) y Sergio Mariottini.
El estreno se realizará el jueves 27 de marzo a las 20.30 horas. Las funciones se ofrecerán hasta el 6 de abril, de martes a sábados a las 20.30 horas y los domingos a las 17 horas. El sábado 5 de abril se realizarán dos funciones, a las 17 y a las 20.30 horas. El miércoles 2 de abril no habrá función.
Platea: .- Platea Alta: .- Tertulia: .-
Duración: 135 minutos (con intervalo).
Compañía Nacional de Teatro Clásico (C.N.T.C.)
La C.N.T.C. fue fundada en 1986 con el objetivo de preservar el patrimonio teatral clásico principalmente español, pero partiendo de la premisa de que el autor clásico no es una pieza de museo, sino alguien a quien se debe recuperar para que el público actual lo contemple como un creador vivo. Por eso sus puestas apuntan a una mirada nueva sobre los textos, evitando que su poder literario conduzca a la carga retórica de su tiempo y extrayendo de cada obra sus contenidos, de modo que el espectador de hoy descubra un mensaje contemporáneo que salve las distancias y perdure a través de los siglos. La intención de la C.N.T.C. es realizar espectáculos situados en el presente de la comunicación artística, y que, a la vez, constituyan una lectura respetuosa del autor y mantengan su mensaje ético y estético.
Cada director elegido para realizar un montaje en la C.N.T.C. tiene la libertad de escoger entre las diferentes puestas en escena posibles, y el deber de mantener el difícil equilibrio entre preservar las tradiciones culturales y la transgresión que todo acto artístico innovador conlleva.
La C.N.T.C. tiene su sede en el Teatro de la Comedia de Madrid y una sede temporal en el Teatro Pavón, de la misma ciudad. Además de los numerosos espectáculos producidos a lo largo de estos veinte años sobre diversos textos de Lope de Vega, Pedro Calderón de la Barca y Tirso de Molina, entre otros, la C.N.T.C ha desarrollado un importante espacio de información e investigación. Actualmente el director de la compañía es Eduardo Vasco y el eje central de la programación es el Siglo de Oro.
En 2006 la Compañía celebró su vigésimo aniversario y presentó, coincidentemente, en el Teatro Presidente Alvear, El castigo sin venganza de Lope de Vega y Amar después de la muerte de Pedro Calderón de la Barca, ambas dirigidas por Eduardo Vasco. En abril de 1986 la C.N.T.C. estrenaba en Buenos Aires su primer trabajo, El médico de su honra, de Calderón de la Barca, en el Teatro Nacional Cervantes. Dos años más tarde, el entonces director de la Compañía, Adolfo Marsillach, dirigía El burlador de Sevilla de Tirso de Molina, un espectáculo coproducido por el Teatro San Martín y la C.N.T.C., con elenco estable del mismo Teatro San Martín, estrenado en el Festival de Teatro Clásico de Almagro, y ofrecido también en el Teatro de la Comedia de Madrid, en la Sala Lope de Vega de Sevilla y en la Sala Martín Coronado del Teatro San Martín.
Don Gil de las calzas verdes
“Don Gil de las calzas verdes es una comedia que pertenece a las obras denominadas indispensables del Siglo de Oro. Se edita en la Cuarta parte de las comedias del maestro Tirso de Molina en 1635 en la ciudad de Madrid, la ciudad donde sucede la historia de doña Juana, la sorprendente protagonista de esta comedia; y se estrena en el mesón de la fruta de Toledo en 1615. Pertenece a un período en el que Tirso de Molina, teólogo, poeta, historiador y novelista, ya ha definido las bases de su técnica como dramaturgo, a partir del modelo de Lope de Vega, y aprovecha todas sus cualidades como poeta y observador, luciendo con auténtico virtuosismo su capacidad de manejar los recursos, los efectos, las complejidades del enredo. Destilando su humor poliédrico a lo largo de la obra, nos encontramos una auténtica pieza de manual que goza al mismo tiempo del gusto popular y de la estima de los estudiosos.
Una comedia de enredo situada en la exuberante y recién estrenada Corte del reino, que nos retrata la sociedad de la época. Los sueños, ambiciones, miserias y realidades de unos personajes que participan de la historia que se nos cuenta: la recuperación del honor de doña Juana. Contemplamos a esta mujer, desesperada, que ha cruzado todos los límites que conocía y se encuentra abandonada, víctima de un amante sin escrúpulos y a las puertas de una ciudad ajena. Las nuevas fronteras que debe atravesar no son obstáculos ya para su ánimo y se encuentra dispuesta para luchar por la única salvación posible para su honor. Aprende en el camino una lección muy de su tiempo: que la falsedad es la medida de todas las cosas, que apariencia y realidad son asuntos muy distintos, y que a la mentira hay que vencerla con sus propias armas, ya que la auténtica verdad sólo resplandece cuando el engaño, exhausto, retira todo su artificio. Una enseñanza que pertenece a nuestro Barroco y que resulta aparentemente pesimista, pero que al fin y al cabo trata de mostrar un camino para que el ser humano supere lo peor de su naturaleza.”
Eduardo Vasco
Cabe destacar que en la versión presentada por la C.N.T.C. de Don Gil de las calzas verdes -considerada como una de las comedias de enredo más acabadas y complejas de la historia del teatro y plagada de motivos típicos de este género como son los disfraces, las identidades cambiadas y los equívocos-, se ha rescatado la presencia de la música, a través de la ejecución en vivo del arpa. Según la responsable de la música de esta versión, Alicia Lázaro, el arpa era utilizada en el teatro y en las capillas de música de palacios, conventos y catedrales, siendo, junto con la voz, el instrumento quizás más representativo del siglo XVII español. Asimismo Lázaro expresa que se ha “intentado construir un espacio musical que refleje en ritmos, melodías, danzas y canciones, el espíritu -a la vez refinado y popular- del Madrid en el que Don Gil y sus verdes calzas enredan a villanos y cortesanos.”
Tirso de Molina
Entre los discípulos de Lope de Vega destaca por encima de todos la figura de fray Gabriel Téllez, conocido universalmente por su seudónimo, Tirso de Molina. Junto con Lope y Calderón forma la gran tríada de cumbres del teatro español áureo, y de hecho Tirso viene a ser el puente entre ambos.
Aunque sólo han llegado a la posteridad unas sesenta piezas dramáticas suyas, fue uno de los dramaturgos más prolíficos del Siglo de Oro. Según su propio testimonio en el prólogo a la Tercera Parte, sin duda alguna algo exagerado, habría escrito en 1634 unas trescientas o cuatrocientas obras.
La obra dramática de Tirso de Molina se caracteriza por la enorme complicación de sus argumentos, pero posee, sin embargo, el secreto de la intriga, logrando casi siempre interesar al espectador. Sus personajes poseen una profundidad psicológica notablemente mayor que en otros dramaturgos de la época y sus caracteres femeninos destacan a menudo en sus obras. Destacó sobre todo en la comedia: Marta la Piadosa, Por el sótano y el torno, Don Gil de las calzas verdes, La villana de Vallecas, y en la comedia palatina: El castigo del penseque, El amor médico y sobre todo El vergonzoso en Palacio. Cultivó también las obras religiosas, tanto autos sacramentales (El colmenero divino, Los hermanos parecidos, No le arriendo la ganancia) como los dramas hagiográficos (Santo y sastre, la trilogía La santa Juana); bíblicos (La mejor espigadora, sobre la historia de Ruth, La vida y muerte de Herodes o La venganza de Tamar) y teológicos (El condenado por desconfiado); también hay incursiones teológicas en dramas morales como su obra maestra El burlador de Sevilla y convidado de piedra, sobre el mito de Don Juan.
Eduardo Vasco
Es Licenciado en Interpretación (1990) y Dirección Escénica (1996) por la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid. En 1991 y 1992 participa en el Curso Experimental de Dirección Escénica de la mencionada Escuela. En 1994 asiste al curso sobre La puesta en escena de la ópera organizado por la Asociación de Directores de Escena de España y la Universidad Carlos III de Madrid. En 1995 estudia Dirección escénica en la Regie Opleiding Theaterschool Amsterdam (Holanda) y el curso Beckett Workshop impartido por Joe Chaikin (Open Theatre) en Das-Arts (De Amsterdamse School Advanced Research in Theatre and Dance Studies). Asimismo toma diversos cursos y seminarios de corta duración tanto sobre teatro contemporáneo como sobre teatro clásico, en ámbitos teóricos y prácticos. Cuenta con formación como músico (ocho años de Guitarra clásica) y tiene en su haber diversos cursos de sonido e informática aplicada a la música.
En cuanto a su experiencia pedagógica ha tenido, entre otros cargos, el de Vicedirector de la Real Escuela Superior de Arte Dramático de Madrid desde 2001 hasta 2004. En septiembre de 2004 es nombrado director de la Compañía Nacional de Teatro Clásico, para la cual dirige además numerosos espectáculos.