La excesiva confianza que rodeó la final de la Copa Davis fue una constante durante las últimas semanas -y más aún cuando se confirmó que Nadal no integraría el equipo español-.
Esto puede ser comprensible entre los espectadores y quizás también en la prensa, que analizaba el presente de los jugadores, a lo que le sumaba la localía y la elección de la superficie del estadio.
Pero, lo que más sorprendió fue la actitud de los jugadores, cambiando el concepto que existía hasta esta serie, donde si algo se destacaba más allá de los triunfos era la unión del grupo. Más allá de todas las versiones que existieron sobre enfrentamientos dentro del plantel, les cuento que al terminar la serie me crucé con Mariano Zabaleta, un tenista que en general todos hablan bien, y, en una charla cortísima e informal, un Zabaleta auténtico y en caliente -obviamente que no sabía que estaba ante un periodista- ya que tampoco era mi intención sacarle una super frase, dijo la perdieron "por soberbios", sumando así un nuevo capítulo para esta novela que está atravesando por la parte dramática y que por el momento no se le ve lamentablemente un buen final a la historia
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