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Pese a los temores no ocurrió nada fuera de lo normal

Histórica Parada Militar - Indígena en Santa Cruz

08-08-2007 - Diario Hispano Boliviano / El Deber (Santa Cruz)
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El Gobierno Nacional demostró ayer que cuenta con el respaldo de las Fuerzas Armadas y que tiene el apoyo de los sectores sociales. Por su parte Santa Cruz demostró que su accionar trasciende lo manifiesto en los medios de comunicación y discursos interesados. Se vivió una fiesta de integración, hospitalidad y rescate de los valores patrióticos.

Ése es el criterio que emitieron ayer cuatro analistas políticos a los que se les requirió su opinión, una vez concluida la parada militar que se celebró en el aeropuerto El Trompillo, del que también participaron indígenas y campesinos de diferentes partes del país.

Para el politólogo y docente de la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA) Carlos Cordero, el Gobierno vino a la capital cruceña con la intención de reafirmar la visión de que tiene la iniciativa política en el país y que está en un proceso de cambio.
Según Cordero,  a pesar de que los militares sienten que forman parte del proyecto del presidente de la República, Evo Morales,   porque participan directamente en la distribución del bono Juancito Pinto y asumieron el control en el desastre natural ocurrido en Beni, también dejaron constancia de que no se someterán al jefe de Estado como ocurre en Venezuela con el presidente de ese país, Hugo Chávez, que ordenó que en los cuarteles se grite la consigna ‘patria, socialismo o muerte’, como ocurre en Cuba.

En ese aspecto coincide la socióloga y educadora Jenny Ferrufino.  A su juicio, el uso exclusivo de la bandera nacional es una muestra de que los militares no están dispuestos a someterse a las autoridades de Gobierno, porque desde el Ejecutivo insistieron en que no estaba prohibido el uso de banderas regionales ni de la wiphala. Otra demostración contundente, dijo, es que los soldados no levantaron el puño izquierdo ni se pusieron la mano derecha al pecho, como lo sugirió el presidente Morales, cuando se interpretaran las notas del Himno Nacional.

Asimismo, Ferrufino afirmó que aunque los representantes del Ejecutivo no lo manifestaron abiertamente, la presencia de las Fuerzas Armadas y de delegados indígenas en Santa Cruz de la Sierra fue una demostración de fuerza en un terreno hostil a los intereses del Gobierno.

Por su parte, el politólogo Steven Herrera señaló que fue evidente la demostración de fuerza que hizo el Presidente en Santa Cruz. En su opinión, los militares y los campesinos se identifican con el proceso de nacionalización de los recursos naturales y de las empresas estratégicas que estaban en manos de corporaciones multinacionales.

Sin embargo, también manifestó que dentro de algunos sectores de las Fuerzas Armadas existen algunas incógnitas por las relaciones que mantiene el presidente Morales con su colega de Venezuela, y por la presencia en Bolivia de militares venezolanos.

La relación que mantiene el Gobierno con las Fuerzas Armadas, a decir del politólogo y docente universitario Róger Tuero, está enmarcada dentro de lo que establece la Constitución Política del Estado.

“Las FFAA tienen la política definida de defender la estabilidad del país y para el Ejecutivo es fundamental mantener una buena relación con los militares”, señaló Tuero.

No obstante, para Carlos Cordero, la ‘sintonía’ que mantiene el Gobierno con los ‘cuarteles’ es la más estrecha que se recuerde, a su juicio, desde la recuperación de la democracia en Bolivia. “El último gesto importante de las FFAA fue hacia Gonzalo Sánchez de Lozada, que lo realizó antes de que cayera en 2003, porque los denominó como el bastión de la democracia, pero después los utilizó para la represión. Aunque tenemos que recordar que ese aparato poderoso no lo pudo mantener en el poder”, señaló.

Delegada acusó a dirigentes
En una conferencia de prensa ofrecida ayer, la delegada presidencial, Gabriela Montaño, señaló que la parada militar fue un ejemplo de unión y que el pueblo cruceño mostró que ‘no tiene deseos de enfrentamientos’. Luego envió un mensaje a los ‘dirigentes que todos conocemos’, aunque no precisó sus nombres: “¿Por qué tanta angustia? Algunos dirigentes se encargaron de generar temor en la población y hablaban de provocaciones y enfrentamientos. ¿Por qué mintieron? Ellos deberán dar explicaciones a los ciudadanos”, dijo.
El secretario ejecutivo de la Central Obrera Departamental, Edwin Fernández, fue uno de los dirigentes que en días pasados alertaba acerca de posibles enfrentamientos. Como descargo, dijo que “el pueblo cruceño acató la instructiva de sus instituciones, que fue mantener la tranquilidad”.

  No a la violencia 

Carlos cordero
Morales con rédito político
El Gobierno obtuvo un rédito político con la parada militar de Santa Cruz, porque se dio el escenario de integración. No se produjo la catástrofe anunciada por algunos sectores extremistas y esa situación será aprovechada por los representantes del Ejecutivo. La movilización de los efectivos de las Fuerzas Armadas y de los grupos de campesinos y originarios debe ser una de las más costosas, en términos económicos, de los últimos años en el país. Ése es un presupuesto al que los anteriores gobernantes no pudieron acceder, porque también tenían intenciones de realizar estas paradas en todo el país.

Steven Herrera
Hubo ‘guerra psicológica’
En los días previos a la parada militar hubo una especie de guerra psicológica y ‘medición’ de fuerza entre voceros del Gobierno y representantes de algunos sectores de Santa Cruz. Una vez pasado el hecho, hemos visto que no se produjo tal confrontación y, aparentemente, el Ejecutivo hizo una demostración de la   diversidad cultural que existe en Bolivia. De ser cierta esta posición de los gobernantes, la jura de la bandera encajaría dentro de este movimiento de la revolución cultural que menciona el presidente de la República, Evo Morales, y el vicepresidente, Álvaro García Linera.

Jenny Ferrufino
Primó la responsabilidad
Hubo cierta responsabilidad del Gobierno y de los sectores cruceños ante lo que pudiera suceder frente a las advertencias. Aquí hubo cuidado de no generar conflictos ni provocar enfrentamientos. El Gobierno fracasó en transmitir la imagen de que Santa Cruz era hostil, agresiva, que no mostraba la hospitalidad que se dice del pueblo cruceño. Creo que hubo un aprendizaje mutuo, pero con mucha cautela y con temor a que los dos pierdan en un conflicto. Además, el Presidente venía de una situación hostil en Sucre y eso le bajó la altanería y lo hizo llegar con un discurso de concertación y unidad.

Róger tuero
Somos una sociedad abierta
Los cruceños somos una población abierta a todas las culturas nacionales y culturales, que no sólo toleramos, sino que nos agradan. En Santa Cruz muchos de los habitantes del occidente realizan sus actividades sin problemas. Los sectores radicales que pensaron en una confrontación pudieron hacer una lectura de la parada militar como una demostración de poder, por la sola presencia física de los sectores sociales del occidente. Hemos visto que en el desfile no pasó nada. Los cruceños aplaudieron a las delegaciones y todo esto en ambiente de total tranquilidad. Así somos los cruceños.


 

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