A este panorama de incertidumbre se sumó el informe del Servicio Municipal de Agua (Semapa) en sentido de que en las zonas de Chapisirca y Cuatro Esquinas los campesinos habrían cerrado el suministro de agua, por lo que se preveía el racionamiento en la ciudad. Sin embargo, el senador Omar Fernández dijo que los sectores sociales nunca utilizarían el recurso agua para presionar. Por la noche, el Prefecto informó que el suministro fue cortado, pero que ya fue restituido.
El panorama para hoy no se pinta mejor, puesto que el Comité Cívico de Cochabamba convocó a una marcha de unidad. Los sectores del MAS desconocen a los cívicos porque consideran que responden al Prefecto. Los bloqueos comenzaron la noche del lunes y ayer se ampliaron. Las tres carreteras que unen Cochabamba con el resto del país estaban cortadas por promontorios de tierra y, en algunos casos, había vigilancia.
Los cortes de ruta se presentaron en las siguientes carreteras: en la ruta nueva hacia Santa Cruz, con bloqueos por la zona de Huayllani; en la vía antigua a Santa Cruz se registraron cortes por La Angostura; y en la ruta que conduce a Oruro y La Paz, en la región de Vinto. Además, Pongo, Bombeo y Parotani eran bloqueados ayer. Pero, los bloqueos no fueron pacíficos. La Policía de Cochabamba informó que tres pasajeros fueron golpeados cuando intentaban desbloquear la ruta Cochabamba–Oruro. Uno de ellos fue lanzado a un barranco. Los tres están internados en un hospital de Quillacollo.
La protesta se inició el jueves de la semana pasada, cuando los sectores sociales aliados al oficialista Movimiento al Socialismo (MAS) realizaron un cabildo en el que decidieron pedir la renuncia del prefecto Reyes Villa y se declararon en vigilia hasta lograr su objetivo. Los manifestantes exigen la salida del Prefecto, porque consideran que actuó en contra de los intereses de Cochabamba al decidir la convocatoria a un referéndum sobre las autonomías, pese a que en el referéndum de julio del año pasado, la autonomía fue rechazada por el 63%.
El lunes, los sectores marcharon hacia la plaza central, donde protagonizaron un enfrentamiento con los policías. A raíz de eso, la ministra de Gobierno, Alicia Muñoz, destituyó —ayer tuvo que restituirlo— al comandante policial de Cochabamba, Wilge Obleas, y dejó sin resguardo la plaza central. Los manifestantes aprovecharon la situación e incendiaron la Prefectura, dos vehículos y varios quioscos.
Tras esa jornada violenta, ayer dos marchas se dirigieron otra vez al centro, donde algunos escritorios calcinados fueron expuestos en la calle como una muestra de los daños producidos el lunes. Una treintena de efectivos policiales custodió el edificio prefectural durante todo el día. Para bloquear las vías, los protestantes incluso utilizaron los contenedores de basura, y los campesinos se instalaron en las acercas con sus banderas.
Ya en la tarde, la denominada ‘policía sindical’ resguardó las instalaciones de la Prefectura, en compañía de los policías. El prefecto Reyes Villa, en contacto con este medio, dijo que los sectores “siguen tomando acciones de hecho, como cerrar las válvulas de agua, o están en grupos en El Prado en disturbios impidiendo la convivencia pacífica”. El jefe de prensa de la Prefectura, Wilson Espinoza, sostuvo que organismos de Inteligencia detectaron bombas molotov en la federación de los cocaleros.
Mientras eso sucedía en el centro de la ciudad, en la terminal de Cochabamba no se vendían pasajes y la gente protestaba. En La Paz, también se había suspendido la venta de pasajes hacia Cochabamba. El inspector de la Policía, general Fernando Peláez, informó ayer que la instrucción a los efectivos policiales es no intervenir el bloqueo. Redacción La Paz y Cochabamba
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