Lo primero que Ficho hacía al entrar a la oficina de la revista Cosas era pedir un cenicero. ´Le gustaba fumar un cigarrito mientras conversaba. Siempre, siempre tenía alguna novedad que nadie más sabía. Estaba enterado de las últimas cosas´, recuerda la directora de esa publicación, Carla de Cabezas. Esos sabrosos momentos no volverán más, pues Antonio Viaña Antelo dejó de existir ayer, a las 8.00, a causa de un problema respiratorio.
´La semana pasada tuvo un problema pulmonar. Lo hemos llevado a terapia intensiva en el Hospital Militar´, explica su sobrino Samuel Salgueiro, quien se hizo cargo de Viaña desde que éste estuvo convaleciente. ´Hoy (ayer), a las 8.00 de la mañana, recién nos informaron del deceso´.
El entierro se realizará esta tarde en el Cementerio Jardín, en el sector Los Lirios, a las 16.00. Antes, el padre Antonio Delgado —amigo personal de Viaña— celebrará una misa a las 15.30 en la casa en la Avenida Gobles 6544, entre las calles 6 y 8 de Irpavi.
La figura de Ficho —sobrenombre del cual él mismo desconocía el origen— ha pasado por la pantalla chica y su sección Qué hubo, qué hay ha sido motivo de sendas discusiones e incluso investigaciones de grado en la carrera de Comunicación Social.
´Aunque era un hombre extremadamente solo, a Ficho Viaña nunca le faltaron amigos mientras tenía vida activa. Después, desde que aparentemente alguien atentó contra su vida y lo dejó herido de muerte, sus amigos se contaban con los dedos de las manos. Es que era él quien cultivaba la amistad con su buen humor, sus atenciones y su generosidad´, comenta Juan Carlos Rocha, director de La Razón.
La tarea a la que dedicaría gran parte de sus 71 años de vida no fue casual. ´En los últimos años de colegio ya hacía vida social. Siendo aún un colegial era invitado a embajadas. Tenía amigos mayores, incluso de 80 años. Los buscaba porque me interesaba escuchar su opinión´, dijo en 2003 a la revista ESCAPE.
´Los buenos amigos —decía—, en el buen sentido de la palabra, son el mejor capital que uno puede tener, es más que tener dinero en el banco´. En 1965, después de estudiar Derecho en la UMSA, escribió a unos conocidos en la OEA. Un mes después tenía trabajo en Washington. Se fue a la capital de EEUU con su madre, a quien cuidó hasta la muerte.
Estuvo cinco años en Jamaica y sirvió en Paraguay. Luego de 18 años fuera, decidió regresar a Bolivia, donde trabajó en la página social. ´Como Ficho tenía gente a la que quería, había gente a la que no. Era muy drástico. Cuando una persona no le gustaba, ingresaba en la lista de \'los muertos vivientes\', que era como llamaba a su lista negra. Y nadie quería estar en la lista negra de Ficho´, rememora Cabezas.
Su buen gusto en el vestir, la puntualidad, su pasión por las antigüedades —compró su primera pieza a los 15 años— y su labor filantrópica con los pobres quedan en el recuerdo de sus seres queridos. ´Es una pérdida personal para los amigos y para la sociedad, porque no va a haber un segundo Ficho. Nos dejó el recuerdo de su página, su crítica y su sátira´, finaliza Cabezas.
Ficho
El hombre • Antonio Viaña Antelo nació el 28 de julio de 1935 en Todos Santos, Chapare. Hijo del coronel Ricardo Viaña y Francisca Antelo.
Su carrera • Estudió en el colegio San Calixto, Derecho en la UMSA y trabajó por 18 años en la OEA. Ya en La Paz, escribió su crónica social por más de 14 años en La Razón.
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