Bolivia no merecía ser derrotada y por eso cuando Arce convirtió el gol del empate (2-2) frente a Venezuela, le puso justicia al marcador en el debut de ambas en la Copa América 2007, y que supuso el partido 100 de la Selección Nacional en la historia del torneo más antiguo del mundo.
Hasta entonces, el seleccionado estaba pagando caro por sus errores. Dos de éstos (uno cuando salía desde atrás y otro por un rechazo en falso) le costaron los goles con los que Venezuela, sin haber hecho mucho futbolísticamente, pero aprovechando bien esas opciones se estaba llevando una victoria por la que no había trabajado.
Si hay algo que rescatar de Bolivia por sobre todas las cosas es lo corajudo que fue el equipo, que no desmayó sobre todo cuando estuvo dos veces abajo en el marcador. Esa actitud fue fundamental para llegar a la igualada, y quizás también para dejar la sensación de que pudo haber sido mejor debut.
Salvo en algún pasaje del segundo tiempo en el que no hizo pie y le entregó la iniciativa a su rival, Bolivia fue superior en el partido. Tuvo la pelota, la manejó con criterio, dominó el juego y generó peligro, aunque otra vez el factor definición fue su talón de Aquiles.
Las dos selecciones comenzaron presionadas e imprecisas, pero la boliviana se mostró más decidida a buscar el arco. Cuatro llegadas contra sólo una de Venezuela, en menos de 20 minutos, lo testimoniaron de esa manera.
Pero un error en la entrega de García —a los 20’— acabó en la apertura de la cuenta a favor de la selección local. Maldonado, con tiro cruzado, venció a Galarza.
Otros equipos nacionales hubieran sentido el golpe, no ocurrió eso anoche con la Selección, que siguió yendo al frente y de tanto insistir, a los 38 minutos obtuvo su premio, merced a una buena jugada de Moreno, cuyo remate terminó en autogol de Cichero en su desesperado intento por rechazar.
En la segunda mitad, a Mojica le tocó la mala suerte de querer y no poder desviar una pelota. Páez —el hijo del DT— quedó solo y resolvió bien ante la salida de Galarza (2-1).
Otra vez había que remar para conseguir que en el marcador mínimamente se refleje lo que ocurría en la cancha, y fue por intermedio del propio Moreno, de Arce o de Darwin Peña, que Bolivia se acercó otra vez al gol, aunque también sufrió un par de veces en las que Venezuela pudo aumentar, y fue cuando apareció Galarza con dos importantes atajadas.
La presión nacional y el no haber bajado los brazos nunca rindieron nuevos frutos a seis minutos del final, cuando Arce llegó a cachetear un centro de Cabrera, luego que éste aprovechara una mala salida de los “vinotinto”.
El árbitro pareció estar de acuerdo con lo injusta que hubiera sido una derrota de Bolivia, y no cobró un penal en el último minuto de juego, por infracción de Mojica contra Rojas, ahogándo la fiesta a Venezuela, que afuera de la cancha lo preparó todo para festejar, pero adentro su selección no rindió y además se encontró con que la “Cenicienta” de la que le habían hablado, no era tal.
Bolivia fue un equipo luchador
No hubo nada que tirara por la borda la buena actitud de todos los jugadores. No se cayeron psicológicamente ni siquiera por los dos goles en contra que además fueron consecuencia de errores propios. Batallaron hasta el final y por eso consiguieron como premio el empate.
Resistencia en un partido fuerte
A los venezolanos las piernas les fallaron en el final; a los bolivianos, no. Los jugadores nacionales terminaron más íntegros físicamente, a pesar de que fue un partido muy exigente y movido. Pudo influir el que hubieran entrado más predispuestos a luchar.
La salida fue lo peor
En varios pasajes del partido, Bolivia no pudo hacer pie en la salida. Hubo demasiadas entregas al rival o al vacío que fueron bien aprovechadas por los venezolanos. Una de esas acciones originó la primera anotación. La segunda fue por un falso despeje.
Bolivia generó muchas ocasiones
El volumen de juego ofensivo fue importante. La Selección llegó al área venezolana o a las inmediaciones por distintos frentes. Fue buena la movediza tarea de Arce y Moreno adelante, pero también la proyección de los laterales y de los volantes de contención.
Dos goles no están mal
Para un equipo que se ha caracterizado por errar mucho en la definición, haber anotado dos veces es un buen síntoma de mejoría. En todo caso, también falló muchas ocasiones y otra vez ése fue su principal punto débil.
COMO EN 2004
Hace tres años la selección que dirigía Ramiro Blacut debutaba en la Copa América con el mismo resultado registrado ayer en San Cristóbal (2-2). Pero a diferencia de aquella noche limeña, la reacción que demostró ayer frente a Venezuela fue determinante para poner alas a un sueño. En la anterior Copa iba ganando (0-2) y dejó que el rival le empatara.
URUGUAY, EL PRÓXIMO
Bolivia rivalizará en la próxima fecha del grupo A con la selección uruguaya, que ayer tuvo un mal comienzo de campeonato al caer derrotada ante Perú (0-3). Antes de tamaño contraste los “charrúas” eran considerados una de las selecciones favoritas del certamen. El cotejo será el sábado.
UNA BURLA
Los venezolanos a cargo de la organización se aplazaron, o mejor dicho, se burlaron. En el acto previo al cotejo hicieron tocar las notas del Himno Nacional sólo desde la mitad. El detalle molestó a los jugadores y, por supuesto, a los cientos de bolivianos que estaban en el estadio y que, dicho sea de paso, alentaron incesantemente al seleccionado.
En cambio, el himno venezolano fue de principio a fin. No estaría de más un reclamo diplomático por lo ocurrido en el “Pueblo Nuevo” de San Cristóbal.
El partido 100
La Selección Nacional celebró con un empate sus 100 partidos en la historia de la Copa América.
Con este encuentro, Bolivia completa una serie compuesta por 19 victorias, 23 empates y 58 derrotas. Ha convertido un total de 95 goles y encajado 254.
Con su asistencia a Venezuela 2007, Bolivia está presente en 23 ediciones del principal torneo de Sudamérica.
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