El líder cubano, Fidel Castro, ha anunciado, a sus 81 años, en un escrito al diario oficial “Granma” que no aspirará ni aceptará el cargo de presidente del Consejo de Estado y de comandante en jefe, cargo que ostenta desde sus días de guerrillero en Sierra Maestra.
Ni Estados Unidos, su mayor obsesión, ni sus enemigos internos, ni siquiera la caída de la ex Unión Soviética pudieron apartarle del poder durante más de 49 años. Ayer, una larga enfermedad y su "conciencia" le han obligado a decir adiós.
"Les comunico que no aspiraré ni aceptaré —repito— no aspiraré ni aceptaré, el cargo de presidente del Consejo de Estado y comandante en jefe", dijo Castro en un mensaje que publicó el diario oficial “Granma”.
En su mensaje al pueblo cubano, Castro explica sin dramatismo que traicionaría a su conciencia ocupar una responsabilidad que requiere movilidad y entrega total que no está en condiciones físicas de ofrecer.
Aclara que no se trata de una despedida y muestra su deseo de continuar combatiendo como "un soldado de las ideas". El líder de la Revolución Cubana informa de que seguirá escribiendo bajo el título “Reflexiones del compañero Fidel”.
La decisión de no postularse para otro mandato de cinco años como jefe de Estado despeja el misterio sobre el futuro político del hombre que ha gobernado Cuba desde la Revolución de 1959, desafiando a Estados Unidos y convirtiéndose en un mito para la izquierda mundial.
En la misiva, Castro asegura que conociendo su "estado crítico de salud", muchos "en el exterior" pensaban que tras delegar el Gobierno en su hermano Raúl Castro el 31 de julio de 2006 "iba a quedarme apartado de mis cargos". Reconoce que "era incómoda mi posición frente a un adversario que hizo todo lo imaginable por deshacerse de mí y en nada me agradaba complacerlo".
Insiste en que durante estos 19 meses de convalecencia, en los que sólo en escasas ocasiones hizo referencia a su de salud, estuvo preparando "para mi ausencia" psicológica y políticamente su pueblo cubano.
"Mi deseo fue siempre cumplir el deber hasta el último aliento. Es lo que puedo ofrecer (...) No me despido de ustedes. Deseo sólo combatir como un soldado de las ideas. Seguiré escribiendo bajo el título "Reflexiones del compañero Fidel". Será un arma más del arsenal con la cual se podrá contar. Tal vez mi voz se escuche. Seré cuidadoso".
El documento de Castro afirma que "las nuevas generaciones cuentan con la autoridad y la experiencia para garantizar el reemplazo" en la Presidencia.
La isla, tranquila
La noticia soprendió dormida a Cuba, ya que el periódico “Granma” publicó la misiva del líder en la madrugada.
Así, los cubanos reaccionaron con cautela y tranquilidad al anuncio. Ayer en la mañana en el Malecón habanero se percibía absoluta normalidad: grupos de jóvenes que conversaban y disfrutaban la fresca brisa invernal, parejas que se besaban, turistas de paseo, olas que estallaban en blanca espuma contra el muro de piedra.
Como los medios oficiales generalmente no publican noticias de interés, muchos habaneros pasan de ellos y este martes tardaron en conocer la noticia.
"Ni idea. Hasta ahora me entero", comentó Jorge, jardinero que hacía un descanso a media mañana, cuando ya decenas de gobiernos de todos los continentes habían divulgado reacciones oficiales, muchas pretendiendo indicar qué deben hacer ahora los cubanos.
"¿Que ha dicho qué?", preguntó Armando, dedicado a estacionar carros en el barrio El Vedado de La Habana, luego que la agencia de noticias EFE, de España, le consultó por el anuncio que desde la madrugada daba la vuelta al mundo.
En todo caso para algunos ha caído como un jarro de agua fría. "Ha sido una gran sorpresa. Ahora necesitamos tiempo para asimilarlo y hacernos a la idea", afirma un ciudadano cubano residente en La Habana.
"Era algo que en el fondo esperábamos, aunque la sorpresa no te la quita nadie. Desde el punto de vista político no vamos a notar grandes diferencias. Fidel deja a la vieja guarda con su hermano Raúl al frente. Es un intento de transición pausada, para cuando él ya no esté, sin que cambie nada".
Muchos cubanos esperan que las nuevas autoridades adopten medidas para mejorar la calidad de vida en un sistema donde el Estado paga los salarios en pesos y vende productos importados en una moneda dura 24 veces mas fuerte.
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