El presidente electo de Paraguay, el ex obispo Fernando Lugo, afirmó que al asumir la jefatura de Estado en agosto próximo abrirá las fronteras de su país a investigadores para "desmitificar" que existen bases militares de Estados Unidos.
Lugo hizo la declaración en una rueda de prensa ofrecida en el Palacio de Gobierno de La Paz, tras reunirse con el presidente boliviano, Evo Morales, al iniciar una gira regional que también incluirá a Ecuador y Venezuela.
Lugo se encuentra en Bolivia desde el sábado cuando participó, junto al presidente saliente de su país, Nicanor Duarte, en los actos organizados en el sureste boliviano para conmemorar los 73 años del fin de la guerra del Chaco, librada entre 1932 y 1935.
El ex obispo afirmó que cuando asuma el Gobierno abrirá "todo el país a cualquier tipo de investigación, a periodistas, a investigadores, para que realmente se pueda desmitificar esa afirmación de que en Paraguay hay bases militares norteamericanas".
Según Lugo, en su país hay personal del Ejército de EEUU que realiza "acciones humanitarias" y "ejercicios militares", pero negó que exista una "base militar" que opere en Paraguay con influencia sobre naciones vecinas o del continente.
"Nosotros como paraguayos lo negamos y queremos abrir todas nuestras fronteras para quien desee. Que vaya a (la región) Mariscal Estigarribia, que se instale allí, que vea que es lo que hay y posiblemente se vaya a quedar con la sorpresa de que no existe ninguna base militar norteamericana", sostuvo Lugo.
Consultado sobre sus relaciones con el Gobierno de EEUU, el ex obispo señaló que quiere mantener vínculos con todas las naciones, en tanto y cuanto sean "respetuosas.

Comentarios de los lectores
Enviado por: Pedro Armendariz Salamero (Periodista chileno) / 18-06-2008 0:48
Cuánto se echan de menos en América del Sur aquellos obispos que se juntaron en Medellín el año 1968, y tuvieron la lucidez y el coraje de denunciar lo que llamaron los pecados estructurales que afectaban, hasta el día de hoy, a las sociedades del continente. Ojalá que la llegada de Fernando Lugo a la presidencia de Paraguay sirva, también, para remover el papel cómodo de juez imparcial entre las partes en conflicto que han asumido, y al cual casi se han limitado, las conferencias episcopales de nuestros países. Es preciso que bajen al terreno de juego, y hablen con claridad de las injusticias sociales y la superación del actual estado de cosas en esta parte del mundo. Aquello de señalar los "signos de los tiempos". (Desde Santiago)
Enviado por: Pedro Armendariz Salamero (Periodista chileno) / 18-06-2008 0:45
Cuando las cosas no van en América del Sur por el camino que a Estados Unidos le interesa, sabemos cuáles son y han sido sus reacciones contra los países suramericanos no dispuestos a llevarles el amén. Como si hubiese escrito para ser leído hoy, en 1849 Henry David Thoreau, pensando y condenando la invasión y despojo de su país, Estados Unidos, a México, escribió en su libro Desobediencia Civil acerca del comportamiento del pueblo norteamericano y su gobierno: "Si alguien fuere a decirme que el presente es un mal gobierno porque gravó ciertos artículos extranjeros arribados a sus puertos, lo más probable es que me quedara impertérrito puesto que puedo pasarme perfectamente sin ellos: todas las máquinas poseen roces. Y posiblemente ello resulte en bien suficiente para contrarrestar el mal. En cualquier caso, es mal mayor el soliviantarse por ello. Pero, cuando los roces buscan máquina en que alojarse, y la opresión y el robo se organizan, yo digo: desprendámonos de esta máquina inmediatamente. En otras palabras, cuando la sexta parte de la población de un país que se ha arrogado el título de país de la libertad la componen los esclavos, y toda una nación es injustamente arrollada y conquistada por un ejército extranjero y sometida a la ley marcial, creo que no es demasiado temprano para que los hombres honrados se rebelen y hagan la revolución. Y lo que hace este deber tanto más urgente es el hecho de que el país así arrollado no es el nuestro, y sí lo es, en cambio, el ejército invasor". (Pedro Armendariz Salamero -Santiago Chile)